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Llegó la hora de cerrar ciclos ¿Cómo hacerlo?

¿Año nuevo vida nueva? Eso tu cerebro no lo relaciona, si quieres en verdad cerrar esos ciclos dolorosos que cargas, esto te va a interesar…

Escrito por:Revista Open

TEXTO POR: Psic. ERICK ROSALES, Mtro. en Terapia Familiar Sistémica

¿Cuántas personas postergan su felicidad plena por esperar a que ese amor no correspondido finalmente les quiera? Peor aún, ¿cuántos iniciaron el año deseando aún con todo el poder de su mente que ese horrible ser que les rompió el corazón pague con la sangre de su dolor?

¿Quieres superar el desamor? La fiesta no te cura… si quieres soltar ese malestar que no te deja salir a la superficie y potencializar tu felicidad en su totalidad, realiza este poderoso ritual.

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La transición de un año a otro, no tiene efecto de restart o reset en nuestro cerebro, ni en nuestro corazón. Esto, indudablemente nos lleva como bicicleta sin freno en calle inclinada a estamparnos en el cúmulo de emociones y pensamientos negativos en torno a una situación que nos tiene dolidos o enojados. ¿Ejemplos? El desamor, el resentimiento hacia ese familiar que te jugó mal, el término de una relación laboral o incluso la muerte de un ser amado.

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Lamentablemente, ese ideal que todos sabemos, absolutamente todos, no funciona pero aún así nos aferramos. Me refiero a los absurdos propósitos de año nuevo que jamás cumplen, o la idea de que el año nuevo trae consigo una vida nueva. Pero lo reitero: eso NO sirve. No funcionamos con magia; si así fuera, no habría una ciencia que se dedicara a estudiar la mente humana; sus males y su curación, como lo hace la psicología.

Es por ello que hoy te compartiré una estrategia que es una especie de ritual muy poderoso y eficaz que, de llevarse a cabo con plena conciencia, se puede cerrar el ciclo con aquello que ya no quieres que ronde tu mente este 2020. Lo he aplicado con algunos pacientes que están viviendo una dolorosa pérdida, y para facilitarle al lector la comprensión del ritual, explicaré los pasos con el ejemplo de un duelo por pérdida de la pareja. Antes, se debe tener bien identificado qué es eso que está haciéndote daño y necesitas hacer un cierre para dejarle ir. Posteriormente, se ejecuta esta herramienta psicológica conformada por tres momentos, en los que saldrán tus emociones y se reacomodarán tus pensamientos. Quedándote así, una narrativa distinta de lo sucedido.

  1. La primera semana escribirás una carta de agradecimiento.

    Pese a que seguramente hay muchas otras cosas que decir, durante esos siete días deberás concentrarte únicamente en todo aquello que agradeces a esa relación que terminó. Una semana es un lapso ideal para que la persona logre identificar todo aquello por lo que siente gratitud, separándola de los demás pensamientos que circulan alrededor de esa historia.

 

Es el caso de una paciente que atendí meses atrás. Se trataba de una joven madre que enviudó, quedando a cargo de sus tres hijos, mismos que ahora tendría que sacar adelante ella sola. La cité una semana después de prescribirle la redacción de esta carta en la que ella agradecería a su esposo y todo lo que no pudo decirle en vida. Llegó con su carta y me pidió que la leyera, pues le causaba mucho dolor. Con su puño y letra agradeció a su difunto esposo por los años de noviazgo, especificando algunos momentos especialmente felices como viajes o salidas a cenar. Le agradeció también por haberla elegido para vivir con ella hasta su muerte; y, por supuesto, le expresó su gratitud por los tres hijos que tuvieron. Mientras yo daba lectura, ella sollozaba.

 

  1. La segunda semana la dedicarás a enlistar todo aquello que le reprochas a esa persona que ya no está, a ese familiar o a ese lugar de trabajo en el que ya no estás.Podrás imaginar que cuando le dije eso a esta mujer, de inmediato dijo que no tenía nada que reprocharle. Y aunque pareciera normal no hacerlo cuando sientes tanto dolor, insistí en que lo hiciera. La siguiente semana confesó haber durado días sin poderlo siquiera pensar. Sin embargo, dos días antes de nuestra sesión finalmente tuvo el valor y esta vez fue ella quien leyó su carta en el consultorio. En ella, reclamó haberla dejado sola con los tres hijos, pese a que los tuvieron con el plan de cuidarlos entre los dos. Le dijo que estaba muy enojada porque se había ido tan rápido y por supuesto, el que hubiese conducido habiendo bebido algunos tragos; tuvo un accidente en el cual perdió la vida. Esto fue lo más impactante, aunque también reclamó las veces en que ella se sintió ofendida o que no le dio el lugar que ella merecía. El lector de igual forma deberá dedicar una semana a escribir esta carta, sin ningún tipo de represión. La carta nunca será entregada y podrá destruirla después.
  2. Finalmente llegamos a la última parte de este proceso de cierre.

    En esta ocasión la carta dirigida a ese “alguien” tratará sobre los aprendizajes que le quedan de esa situación. (pueden ser aprendizajes de la relación, del haber trabajado en dicha empresa o bien, de esos años de amistad). Para esta joven mujer también fue difícil encontrar aprendizajes puesto que solo podía pensar en su dolor y en la frustración de que la vida no fuera como ella hubiese querido. Sin embargo, explicó que en la semana no podía dejar de pensar en que tenía esa tarea y fueron viniendo en diferentes momentos del día, pensamientos sobre lo que aprendía de todo esto. Algo que recuerdo que dijo fue que aprendió a amar a alguien a lo largo del tiempo y no solo eso, sino también que la vida se tiene que disfrutar con quienes se ama y que reponerse de la adversidad es parte de la existencia humana si se quiere ser feliz.

El escribir estas cartas es muy terapéutico porque cambia la narrativa que uno tiene sobre la situación y eso influye a nivel emocional. La reflexión no se hace únicamente mientras se sienta a escribir, sino, durante toda esa semana.

 

Erick Rosales

IG / TW: @erickroba

Facebook: Terapeuta ERICKroba

 

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