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El boxeador detrás de Rocky Balboa

Por: Iván Farias 27 Nov 2020

A diferencia del resto de la saga, Rocky estaba inspirada en la vida de un hombre: Chuck Wepner, quien siempre ha permanecido en la sombra.


El boxeador detrás de Rocky Balboa

Para este momento, a más de 40 años de estrenada Rocky, la saga del boxeador de Filadelfia venido a más, ha derivado en una saga más cercana a lo motivacional, que a lo que le dio origen en un momento.

El retrato de un hombre marginal al cual, por una serie de carambolas, le llega la oportunidad de su vida y más porque no le queda de otra, que por en verdad creerlo, decide afrontarla con dignidad.

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La historia la escribió y dirigió Sylvester Stallone, ganando en el camino el Oscar en 1975 a mejor película, mejor director y mejor montaje.

Lo cual auguraba que el joven director y actor se decantaría por el cine independiente y crudo. Incluso, el duro crítico Roger Ebert elogió la cinta. Sin embargo, en un segundo plano estaría siempre el hombre que le había dado vida.

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OREJAS SANGRANTES

A diferencia del resto de la saga, Rocky estaba inspirada en la vida de un hombre: Chuck Wepner, quien siempre ha permanecido en la sombra.

Wepner es un boxeador de Atlantic City de origen judío, que como muchos otros, nunca vio los reflectores o probó las miles del éxito.

Apodado The Bayonne Bleeder, por la forma en que sangraba de las cejas, pesado, sin mucho garbo, perdió ante los mejores campeones de su peso y tiempo, con el detalle que nunca los enfrentó cuando ostentaban el cinturón.

Acabado y con 35 años encima, luchando en miserables peleas en bares y gimnasios, un día, luego de que le pactaran un encuentro con George Foreman, pensó que podría retirarse con, cuando menos, una pelea frente un campeón.

La pelea en realidad era para llenar una fecha, por lo que el promotor Don King se había fijado en él. Wepner daría un buen espectáculo (ya se había enfrentado a Foreman antes), no lastimaría a su campeón y obtendrían unos varios miles de dólares.

Sin embargo, no contaban con que Muhammad Ali presionaría tanto al campeón que acabaría aceptando jugarse su título.

El cinturón cambiaría de manos en la histórica pelea llamada “The Rumble in the Jungle”, acontecida en Zaire, patrocinada por el excéntrico Mobutu Sese Seko, que de una u otra manera influyó al movimiento rastafari y al de los derechos civiles en EUA.

UNA OPORTUNIDAD CON MUHAMMAD ALI 

Wepner, al ver la derrota de Foreman, sintió que su oportunidad de enfrentarse a un campeón se había esfumado.

Sin embargo, Muhammad Ali, menospreciando a su contrincante, decidió respetar la pelea pactada, por lo que Don King la organizó. Además, no era algo excepcional.

Años antes, Alí había aceptado enfrentarse contra un casi desconocido, el argentino Oscar Ringo Bonavena. Ringo resultó ser más duro de roer de lo que pensaba, pese a que no se jugaba nada en aquella ocasión.

La pelea fue el 7 de diciembre de 1970 en el mítico Madison Square Garden y Alí estuvo a punto de perder.

La diferencia entre Ringo y Wepner era evidente, el sudamericano estaba en plenitud, el otro ya en plena decadencia. Así que Alí, los apostadores y el público pensaron que sería solo un paseo por el ring. Las apuestas estaban 31 a 1. Lo que no contaban es que Chuck ya iba de salida, había aguantado todo, así que podía aguantar 15 rounds más frente al soberbio y flamante campeón.

Esa fue su estrategia, soportar y soportar los embates de Alí, hasta que al noveno round se lanzó con todo lo que tenía, al grado de mandarlo a la lona.

La gente se sorprendió que aquella masa de músculos blanquiscos, ese hombre de bigote rubio y aspecto desgarbado había lanzado al piso al atlético y vivaz campeón.

La pelea pudo haberse ido a la decisión, sin embargo Wepner tenía un problema, sangraba mucho de las cejas. Casi al final del último asalto, el referee detuvo la pelea y declaró ganador al afroamericano por K.O. técnico.

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LUCHA LIBRE CONTRA BOX

Wepner se volvió una leyenda que podríamos llamar discreta, porque su nombre y su hazaña se fueron perdiendo con el tiempo.

Si bien al principio Stallone promovía su película como basada en la gesta, pronto el apellido Wepner se fue haciendo cada vez más pequeño hasta finalmente desaparecer.

Sin embargo, al año siguiente y una vez más bajo la sombra de Muhammad Ali, volvería a los cuadriláteros.

Ali se enfrentaría al japonés Antonio Inoki en una lucha de boxeo vs lucha libre, con el fin de hacer legítima, ante los ojos de los espectadores, el deporte de los costalazos. El evento se transmitiría desde Japón a varias partes del mundo, incluido, claro Estados Unidos.

En Nueva York, un joven, pero siempre ambicioso Vincent McMahon llenó a reventar el Shea Stadium, agregando una pelea en vivo, la de André The Giant contra Chuck Wepner, pactada a 10 Rounds de 3 minutos.

Webner, hombre de cabeza dura, no sabía o no le dijeron que la pelea era sólo de exhibición.

Así que mientras el boxeador salió a darlo todo, André jugaba con él. Pese a la edad, Webner pegaba fuerte, así que el luchador francés trataba de mantenerlo a la distancia.

Era como un adulto jugando con un niño. Si André hubiera querido, lo hubiera destrozado, tenía una tonelaje mayor, mucho más fuerza y mucha más estatura. El boxeador medía en ese entonces 1.96 y pesaba 104 kilos, mientras que el luchador medía 2.24 metros y pesaba 240 kilos.

Además, no tenía guantes, por lo que sus golpes eran más contundentes.

Sin embargo, en un momento, Webner logró conectarle un golpe en la quijada a André, cosa que lo hizo enfurecer. Tomándolo con ambas manos lo mandó fuera del ring. Chuck, confundido, tarda en regresar y pierde en el quinto round por descalificación.

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DEMANDAN A STALLONE

Esta misma pelea fue retomada por Stallone para representarla en la tercera entrega de Rocky, tomando para sí el papel de Webner (¡una vez más!) y Hulk Hogan como Thunderlips, encarnando a André.

Si uno mira ambas peleas constata que todo es muy similar, a excepción del final, donde Rocky/Stallone, se quita los guantes y derrota al luchador.

Y pese a esto, a que durante mucho tiempo los VHSs llevaban la leyenda basada en la vida de Wepner, y con la promesa de aparecer en Rocky 2, el boxeador que inició todo no recibió ni un sólo dólar.

Mientras que, según varios expertos y reportes financieros, Stallone pudo haberse ganado la friolera de mil millones de dólares por derechos de proyección en las salas, ventas de vídeo y DVD, además de otros millones más por la mercadería asociada al boxeador ficticio.

Así que en el 2003, y en la víspera del estreno de Rocky Balboa, la sexta entrega de la saga, Wepner, quien vivía de las ganancias de una licorería de la que es dueño, decidió demandar a Stallone, pidiendo 15 millones de dólares.

El pleito terminó tres años después, pactando fuera de las cortes una cantidad desconocida.

Una vez más el Sangrante de Bayonne hizo pisar la lona, aunque sea por unos segundos, a un peso pesado que en los números tenía todas las de ganar.

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