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Éxito del emprendimiento mexicano: Gafas de Bambú

México tiene a un gran emprendedor que tuvo la idea de crear gafas de sol hechas con bambú. Ahora, estas ecológicas maravillas son famosas por el mundo.

Escrito por:Revista Open

Convertir un objeto utilitario como las gafas de sol en un proyecto sustentable a partir de un material poco explotado en nuestro país fue sólo el inicio del círculo virtuoso de esta propuesta.

Estos productos ya tienen presencia en Canadá, Australia y Perú, y pronto la tendrán en Noruega y Estados Unidos

Con la idea de emprender, un grupo de jóvenes inquietos se dio cuenta hace casi cinco años de que uno de los problemas más grandes que enfrenta el mercado en nuestro país es reconciliar las dinámicas de producción y consumo con la necesaria sustentabilidad. Recién egresado de la carrera de negocios internacionales y con experiencia en análisis de mercado, Diego Ortiz decidió transformar su convivencia cotidiana con sus hermanos y amigos en un proyecto que contribuyera a la concientización y reducción de materiales altamente contaminantes como el plástico, topándose con el bambú y montándose en sus ventajas para producir gafas de sol que, además de verse bien, tuvieran el plus de ser resistentes.

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“Buscando materiales y diferentes opciones sobre qué podíamos hacer, llegamos al bambú y nos sorprendió el hecho de que no se usara en más cosas”, comenta Diego al explicar que una de las causas es que no es fácil de procesar ni tan barato como el plástico. “Pero llegando ahí dijimos: de aquí somos. El bambú puede crecer tres metros al día y hacerlo en lugares donde no es fácil cultivar plantas. Al producir un par de lentes Bambú no se está afectando absolutamente a nadie, estás dando empleo y contribuyes a la conservación del medio ambiente. De ahí nace toda la filosofía de la marca”.

¿Cómo salvar al mar del plástico?

El material que utilizan es asiático, es decir, del continente donde más se produce. También allá maquilan sus lentes, lo cual permite mantener sus estándares en productos que, de cierta forma, son artesanales, con una calidad y un precio sumamente competitivos si se comparan con marcas tan populares como Persol o Ray-Ban.

“Lo que nos inspira es hablar directamente con el cliente. Eso ha sido importante para nosotros, dar la cara y facilitarle la experiencia de consumo…”

“Empezamos con los lentes de sol –dice Ortiz– por- que son un producto muy sencillo; la gente los usa en la cara y se ven. Son un gran accesorio y nos facilitó la vida arrancar con eso”. De un proyecto de “a ver qué pasa” fueron creciendo paulatinamente hasta llegar a los relojes. Luego se enfrentaron con que los clientes pedían más y había que satisfacerlos.

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Así fue que el equipo empezó a idear qué más podía ofrecer, aterrizando en la línea de gafas oftálmicas y completando el servicio al ofrecer el examen de la vista. Siguieron popotes, cepillos de dientes y botellas. “Ver los productos que se usan cotidianamente y meterles nuestro sello, va por ahí”, asegura el joven empresario.

Sin formación en diseño pero sí en mercadotecnia, el equipo fue abriéndose camino y una vez metido en la industria, identificó aquello que le gusta y lo que está de moda. Gracias a esas dos cosas ha resultado un experimento exitoso y en proceso de expansión.

Aademás de promover sus productos dan a conocer destinos de nuestro país, extendiendo la invitación a otras personas, fortaleciendo sus alianzas con otros proyectos y colaborando con diferentes fundaciones para contribuir tanto en asuntos ambientales como sociales, sin perder de vista que son un negocio. Han patrocinado operaciones de cataratas, becas creativas y organizaron una campaña en Oaxaca y Ciudad de México para repartir filtros domésticos que esterilicen el agua para consumo humano en comunidades necesitadas.

Texto: Manuel Meza

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