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Un viaje a Japón llamado Ryoshi

Por: Arturo J. Flores 08 Jul 2021

Para disfrutar de una velada nipona no hace falta ir a Japón. Sólo hay que reservar en una mesa en Ryoshi. Izacaya se conoce a […]


Un viaje a Japón llamado Ryoshi

Para disfrutar de una velada nipona no hace falta ir a Japón. Sólo hay que reservar en una mesa en Ryoshi.

Izacaya se conoce a los restaurantes tradicionales de Japón, en los que los platillos se colocan al centro de la mesa para compartir. En Ryoshi, la oferta incluye entradas frías y calientes, rollos, sashimis y nigiris, entre una amplia variedad.

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Renovar el oxígeno

Pero la experiencia inicia desde que llegas. Apenas te conducen a tu mesa, el personal de la barra de makis te saluda en japonés. Es imposible no quedarte unos segundos contemplando a los cocineros manipular los cuchillos con la destreza de un Samurai. En minutos son capaces de esculpir un platillo que además del gusto, deleita la vista.

Son tiempos de pandemia. Hemos aprendido a vivir con el Covid y eso exige medidas sanitarias que aseguren una noche sin preocupaciones. En Ryoshi, además de la sanitización de las mesas en presencia de los comensales, el área de bar cuenta con un sistema de inyección y extracción de energía que renueva el oxígeno en su totalidad cada 30 minutos.

Además, cada mesa está separada por mamparas que generan una sensación de aislamiento entre cada grupo.

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Gran oferta de sake

Empecemos por los tragos. No sería uno de los spots más atractivos de Polanco si Ryoshi no contara con una oferta de mixología tan original como atractiva. De entrada, como buen japonés, el restaurante cuenta con una variada lista de sakes.

Hay quienes desean vivir la experiencia al máximo. Incluso el sake puede ser protagonista de algunos cocteles, como es el caso de Tsubaki (gin, sake, piña, cítricos y tónica) o el Sakura (gin, aperol, frutos rojos y cítricos).

De entrada, un must con el que deberías comenzar es con los famosos Bonzai, brócolis con soya dulce y mayo spicy con tobiko, que se prestan para ir abriendo apetito a medida que se terminan los primeros tragos y fluye la conversación.

 

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Desfile de sabores

Lo que sigue es permitir que los platillos desfilen, que la mesa se vaya llenando de las sugerencias del chef. Una buena opción pudieran ser los rollos. La explosión de sabores que permite combinar ingredientes como el king crab, el camarón tempura o el salmón, sumado a probar diferentes opciones de espirituosos, desde mezcal, tequila o vodka, harán que realices ese viaje fine dining japonés un jueves por la noche.

Lo dicho: no hace falta ir a Japón para disfrutar de una novelada nipona. Ryoshi es un restaurante, pero también un escenario.

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