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Adal Ramones: cuarentones, deconstrucción y corrección política

Por: Arturo J. Flores 10 Mar 2022

“Cuarentones” es una película de comedia protagonizada por Adal Ramones, Erick Elías y Paola Espino. Dirigida por Pietro Loprieno, su trama gira sobre la amistad […]


Adal Ramones: cuarentones, deconstrucción y corrección política

“Cuarentones” es una película de comedia protagonizada por Adal Ramones, Erick Elías y Paola Espino. Dirigida por Pietro Loprieno, su trama gira sobre la amistad de dos amigos chefs, César (Elías) y Paolo (Adal), a quienes la vida depara una sorpresa antes de viajar a un concurso de gastronomía en Cancún.

Por eso, aprovechamos para platicar con Adal Ramones acerca de su propia crisis de los 40, la corrección política en la comedia, la deconstrucción y las nuevas masculinidades.

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Es muy sabido que los hombres sufrimos de nuestra crisis de los 40, ¿a ti te pasó?

Fíjate que no, aunque esa plática ha surgido varias veces entre los amigos de la generación. La verdad es que estaba tan clavado en mis cuarenta, antes de cumplirlos, con la idea de que “Otro Rollo” fuera exitoso, que ni vi pasar los cuarenta. Fue antes de llegar a los cuarenta, a los treinta y tantos, que el programa estalló, que ni vi pasar los cuarenta.

Hay quienes, como Paolo, tu personaje en la película, quieren seguir de fiesta en un antro y ligando con personas más jóvenes pero hay los que se compran un Ferrari. Una mascota tan singular como la que  compartiste en Instagram, aunque haya sido una broma, ¿no podría interpretarse como una consecuencia de esa crisis de los 40?

 

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Creo que en mi caso, diferente al de la película, lo único que quería era viajar, porque la vida se me iba. Conocer lugares lejanos. Gracias a Dios, aún lo sigo haciendo. ¡Bueno, una vez sí me compré un coche caro! Aunque siendo sincero, cualquier coche que te compres hoy en día es caro.

Pero sí, cuando cumplí 50 me compré ese auto y lo sigo teniendo. Lo cuido mucho. Pero siempre me ha dado curiosidad la gente que se sigue divirtiendo; esos hombres que se van de antro y que salen con chicas cada vez más jóvenes, que incluso tienen la edad de sus hijas, como si ellos vivieran una adolescencia tardía.

Tal vez se trata de gente que se enfocó tanto en ser exitosa, que no aprovechó esos momentos de reventón. Llegan tarde a ellos, pero bueno, que les aproveche. Aunque si me invitan, la verdad es que no aguanto. Ya cuando voy a una fiesta, no me animo a ir a otra en un mes.

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Hay una escena en la que tu personaje habla con su mejor amigo acerca de sus matrimonios fallidos. Las generaciones millennial y centennial ya no se quieren casar. En ese sentido, ¿consideras que nos encontramos ante un replanteamiento de las estructuras?

Definitivamente. Mira, soy de esa generación que pensaba que la esposa se clavaría en los hijos y yo mantendría el status quo de la familia. Venimos de una estructura que aspiraba a conducir un coche de ocho cilindros, pero ahora los jóvenes prefieren andar en bicicleta y tener un perro o un gato en vez de hijos. Y además, pagan todo entre los dos.

Eso choca con la manera en la que fui educado, porque a mí me tocó que mi papá nos abasteciera de todo y mi mamá se encargaba de nosotros. Pero ojo, lo entiendo, sólo que cuesta trabajo quitarte de encima eso que traemos arrastrando. Las estructuras van cambiando. Pero es seguro que los jóvenes vivirán mucho más tranquilos compartiendo los gastos, aunque eso sí, un hijo siempre te cambia todo.

Cuando mis amigos se encuentran en crisis, siempre les digo: “¡No te divorcies! Divórciate sólo si tienes dinero para mantener a tu ex”! Divorciarse es un pésimo negocio. No sé si los millenians y centennials lo piensen del matrimonio, que también sea para ellos un pésimo negocio.

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Los protagonistas de la película son chefs. Me parece maravilloso, porque los cocineros son los nuevos rockstars. Quizá si “Cuarentones” se hubiera estrenado en los ochenta, los protagonistas tendrían una banda de rock, pero la realidad es que hoy en día todos, niñas y niños, quieren ser chefs y de eso tratan los reality shows. Hablando de esa educación arcaica de antes, se pensaba que la cocina no era un sitio para los hombres. ¿Crees que la sociedad se ha ido deconstruyendo, aunque sea a un paso muy lento?

Es increíble, pero de chico me tocó conocer a varios chefs y siempre pensé: “¡Guau!”. Aunque entiendo porque se volvieron rockstars como dices, andan todos tatuados y muy cool. La cocina para ejecutivos se hizo muy popular, gente que cocina para relajarse y que mezcla de manera creativa los sabores, aromas y texturas, eso es maravilloso.

El músico que se sube al escenario es inalcanzable. Cuando yo veía a los grupos de rock que me gustaban decía: “es un dios de la guitarra”. Pero cuando veo a un chef, pienso que podría hacerlo. Es asequible. Por eso son tan populares.

Me tocó ver con “Otro Rollo”, ¿consideras que quienes crecimos con tu programa, nos volvimos todo lo que juramos destruir? Porque ahora nos ofende el reggaetón como a la generación anterior a nosotros le ofendía lo que tú hacías en la televisión.

(Risas) Sí… nosotros irrumpimos de una forma distinta. Es verdad que antes el Loco Valdés, Verónica Castro y Talina Fernández tuvieron talk shows antes que nosotros, pero nosotros entramos súper irreverentes.

Recuerdo que en un monólogo llegué a decir, ¡Dios de mi vida!, que veía a un león en Discovery Channel apareándose y hacía toda la mímica de la copulación del león con la leona, en televisión nacional, en canal 5, a las ocho de la noche… ¿cómo era posible que hiciera yo eso?

Era increíble que rompiéramos con esos tabúes con frases y comentarios; que si te metías con la compañera de la oficina al cuartito de las copias, le sacabas copias a sus nalgas… ¡hazme el favor! ¡Decíamos eso en televisión nacional!

Pero estábamos en una movida, que guardando todas las distancias, fue muy similar a cuando se deschongó la televisión española. Después de la dictadura le llegó una libertad desmesurada. Nosotros no tuvimos eso, pero sí queríamos quitarnos de encima el acartonamiento de la televisión de antes. Recuerdo el escándalo que se suscitó cuando Enrique Guzmán aparentemente le rozó una chichi a Verónica Castro. Fue todo un rollo que sucediera en televisión nacional, ¡qué risa!

Incluso hicimos mucha crítica política disfrazada en “Otro Rollo”. No me dejaban hacerla y de repente me llevaba mis jalones de orejas, pero creo que los agarramos a todos dormidos y nos aprovechamos de eso.

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Tú te salvaste muchas veces de ser cancelado porque no existía la cultura de la cancelación. Lo de Costa Rica, por ejemplo, fue singular (En 2013, el comediante fue investigado por realizar comentarios sobre los comentarios que realizó un show sobre un candidato presidencial).

¿Qué opinas como pionero del stand up comedy en México de que la corrección política incluya en la manera de hacer comedia?

Lo de Costa Rica, sí, ¡fue una persona la que acudió a un tribunal para levantar un requerimiento, una queja porque yo hablé de política estando allá! ¡Una sola persona! Por eso no le dieron seguimiento. Mis abogados me dijeron que no había de qué preocuparse.

Pero además, ¡era mi show! ¡yo pagué el teatro, mis pantallas y el equipo de sonido! Cuando lo dije, al gente aplaudió. Pero a ver, yo no llevé a nadie a votar de la mano. Es más, si hubiera estado yo repartiendo despensas para que votaran por el PRI, el PAN o el PRD, entendería que hubiera estado influenciando el voto, pero no fue así. Si hubiera dicho ‘fulanito es corrupto’, lo entiendo, pero mi comentario no fue ni cercano a eso.

Creo que estos tiempos de lo políticamente correcto diezma a la comedia, pero hay tantas mentes creativas tratando de hacer reír a la gente, que terminas por esquivar lo políticamente correcto.

Acabo de ir hace poco a una noche de open mic en Woko, con chicos nóveles que hacen stand up, muy jóvenes todos, y me encantó porque todo lo que decían era políticamente incorrecto. Obviamente tú sabes que vas a divertirte y entiendo que eso es un salvoconducto. Pero sí, hay gente que se ofende… es el riesgo en esta época.

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Hay una escena en la película una escena que me parece irreal, cuando tu personaje le pregunta al de Erick Elías cómo le fue anoche con la chava que estuvo y el otro no le quiere contar. Si son dos cuarentones y mejores amigos que están de viaje en Cancún, no parece muy creíble que ni siquiera le platique lo mínimo. Esta película está contada, para decirlo en esa línea, desde la óptica de dos hombres blancos heterosexuales y siendo así, ¿consideras que sí ha sido necesario que repensemos los contenidos de comedia que se realizan?

Nos tocó un momento increíble, un cambio de piel muy fuertes. Por ejemplo, hoy exponemos nuestras vidas en las redes sociales. Supongo que son cambios tan impresionantes como el que experimentó mi abuela cuando se shockeó viendo gente diminuta apareciendo por primera vez en la televisión.

Así que sí, nos tocaron cambios tan fuertes que nos tenemos que replantear un montón de cosas. Creo que esta película se basa más en la amistad de ellos dos que en otra cosa. Si alguien se fija sólo en el póster, podría pensar que se trata de un triángulo amoroso o que el amor de pareja heterosexual triunfó a pesar de todo, pero la película no es eso.

Estamos viendo la amistad de dos hombres que se encelan entre sí, que se extrañan, se perdonan o se gritan sus cosas. Ese rollo del machismo de ‘yo no lloro o me aguanto las ganas de darte un beso aunque te quiera, cabrón, eres mi soulmate’, aquí sí nos lo permitimos. Eso es un avance increíble. Hay que quitarnos ataduras y vivir nuestra plenitud de hombres.

Y, como lo subrayas, esta película de hombres heterosexuales muestra que lo más importante para ambos es su cariño. Por eso: ¡viva quitarnos esas ataduras,  acercarnos de hombre a hombre y tener amistades tan duraderas y profundas!

Me gusta mucho que esta película no es de amor, sino de camaradería.

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Sin embargo, perdón que insista, hay prejuicios que continúan. Hay una escena en la que a una de las personajes le dicen que no está bien visto que saliera con dos hombres al mismo tiempo. La realidad es que a un hombre nunca le hubieran reclamado que estuviera con dos mujeres simultáneamente. Se lo celebrarían.

En la escena que dices sí, le reclaman a ella que saliera con dos hombres al mismo tiempo. Pero yo me he percatado con el paso del tiempo tampoco está bien visto que un hombre tenga más de una pareja. Y creo que desde antes del movimiento #MeToo, por fortuna, ya estaba mal visto eso y qué bueno que se exhibía a la gente que abusó del poder y del puesto que tenía.

A ver, tienes la opción de quedarte soltero o soltera, de terminar una relación y empezar con otra, pero lo que definitivamente ya no está bien visto, es tener muchas parejas al mismo tiempo. Te van a crucificar, seas hombre o mujer.

“Cuanrentones” se estrena este jueves 10 de marzo, con las actuaciones de Adal Ramones, Erick Elías y Paola Espino. Más información en este sitio.