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Turismo sexual: mapamundi erótico

Por: Revista Open 18 Feb 2020

Entre las distintas modalidades turísticas, existe una muy atractiva que puede brindar la más intensa experiencia al viajar: el turismo sexual.


Turismo sexual: mapamundi erótico

Turismo sexual: mapamundi erótico 0Entre las distintas modalidades turísticas, existe una muy atractiva que puede brindar la más intensa experiencia al viajar; una que posee al sexo como principal punto en el itinerario, bajo la bandera del placer, ese es el turismo sexual.

Caminar entre la vegetación, mientras uno aparta las ramas con los brazos a través de la impenetrable selva vietnamita hasta topar con un solaz templo budista. A la vuelta, cenar nem (rollitos crujientes rellenos de carne de cerdo o cangrejo con una base de arroz blanco) en un restaurante típico de Ho Chi Min y terminar esa noche tomando vino de la serpiente (alcohol en el que se macera una cobra durante meses) en el lobby de un hotel. Mientras, dos hermosas jóvenes de ojos rasgados se acercan para hacer todo lo que la imaginación y el anonimato confieren al carácter de turista. Hacer turismo es conocer lugares que uno no conoce, comer lo que uno no está acostumbrado a probar siquiera y, ¿por qué no? Tener sexo con quien uno nunca jamás podría tenerlo… o de la forma que uno tampoco podría hacerlo.

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El turismo sexual no es muy distinto del de aventura, del gastronómico, enológico o cultural. Todos significan conocer, probar y experimentar aquello que no se tiene en el lugar en el que uno vive. En ese sentido, así como ciertos destinos son famosos por su gastronomía, sus paisajes, su historia, su arquitectura o su cultura, algunos son conocidos por su oferta sexual. Brasil, República Dominicana, Costa Rica, Cuba, Kenia, algunos países de Oceanía y, desde luego, sitios del sudeste asiático como Tailandia, Sri Lanka, Vietnam y últimamente Hong Kong, se han convertido en los lugares preferidos a los cuales ir, si uno está en busca de sexo nuevo, distinto… prohibido.

De igual forma en la que los viajantes y turistas buscan o dejan sus experiencias en blogs y sitios web especializados en turismo, gastronomía o viajes, cada vez más portales de internet abordan el turismo sexual. En estos foros y blogs, la gente que ha viajado deja sus recomendaciones, experiencias y críticas de los lugares visitados. Por otro lado, aquellos que van a viajar, se informan y preguntan sobre los mejores lugares para ir, buscan consejos o advertencias y se empapan de la cultura sexual de los destinos a los que se dirigen.

 

Bitácora ardiente

“No tuve problemas en encontrar el lugar”, cuenta alguien maravillado, luego de su paseo por el Sex Park de Praga. “En el segundo piso de un pequeño bar y luego de pagar 100 coronas para entrar, me encontré con un montón de jóvenes apasionadas y hermosas que sólo hablaban checo y alemán, problema que resolvieron 100 coronas más”, cuenta. “Estaba en pleno corazón de la zona roja de Praga, un lugar en el que vale la pena perderse entre sus calles. Esas mujeres tienen mucha mejor atención que las de Ámsterdam; una predisposición e ingenuidad que no se encuentra ni en Holanda o en el resto de Europa”, finaliza el joven cada vez más entusiasmado.

Por otro lado, una participante de la lista responde a un hombre que estaba a punto de viajar a Aksaray: “Estambul es una ciudad apasionante; es la ciudad del amor perdido y los nuevos comienzos. Yo estaba ahí como bailarina en el bar Atermic antes de que cerrara. La forma en que se concretan los encuentros con los clientes, no es como la mayoría de las zonas rojas en las que he estado. No hay presión. Una sale, hace su show en el escenario y los camareros venden rosas a los caballeros. Yo sólo tengo relaciones sexuales con los que pagan la mejor propina y me dan una rosa. Es así como funciona. Te dan una rosa y sabes que van a pagar por un servicio completo. No es tan incómodo como estar de pie en una ventana en Ámsterdam o algo así. Odio admitirlo pero en su mayor parte he disfrutado de la experiencia”, revela la chica.

Un apasionado viajero que ha estado viviendo en Jakarta, Indonesia, cuenta que “podrán haber oído hablar muchísimo de Bangkok y Ámsterdam, como dos paraísos del turismo sexual. Pero no hay nada en el mundo como Jakarta. Este lugar es para pasar un mes o más y nunca olvidarlo. El sexo está en todas partes. En cada nightclub, incluso en los hoteles 5 estrellas, hay toneladas de chicas esperando irse a la cama contigo. Incluso al ir de shopping van a encontrar bombones que los miran esperando algo de acción y dispuestas a todo, muchas veces gratis.”

Relatos semejantes sobre la Isla de Batam en Indonesia, sobre las acompañantes especiales en Tijuana o en Nuevo Laredo en México, las inigualables bellezas porteñas de los clubes nocturnos de Buenos Aires, las insaciables garotas de Fortaleza y Río de Janeiro en Brasil, las rarezas de Bangkok, Pattaya y Phuket en Tailandia, las inocentes niñas de Vladivostok en Rusia o la sofisticación de las prostitutas de la antigua unidad militar norteamericana, en la provincia de Pampanga en Filipinas.

Pero no son únicamente los hombres quienes ven en el turismo la oportunidad de experimentar todos los encuentros sexuales posibles, el turismo sexual femenino no se queda atrás. La mayoría de los destinos a los que se apuntan las damas a las que el sexo desconocido les atrae tanto como a los hombres son generalmente: Italia, Grecia, Croacia, Turquía y España en Europa del Sur; de la misma manera, Jamaica, Barbados, República Dominicana y la imperdible Cuba en el Caribe. Lugares como Túnez, Gambia, Kenia, Bali, Pattaya y Phuket, son compartidos por ambos sexos sedientos de acción. Para hacer un poco de números, se estima que más de 650 mil mujeres se han embarcado en el turismo sexual desde 1980 a la fecha, y está documentado que cerca de 80 mil norteamericanas y europeas visitan Jamaica todos los años… como para no quedarse atrás.

La ruta del placer

De acuerdo con un ranking publicado por la revista Men’s Health, Bulgaria se encuentra ahora entre los destinos más solicitados en el segmento del turismo sexual para los hombres, este país se ha erigido como una fuerte competencia para la imbatible Cuba. La comparación entre ambos lugares da como resultado que, mientras una semana de turismo sexual en Bulgaria anda rondando los 200 dólares por persona (incluidos los alimentos, regalos y algunas otras yerbas para endulzar a la acompañante) en Cuba el costo se reduce a tan sólo la mitad. Pero hay que aclarar que “por esta suma usted no sólo recibe a la chica durante toda su estadía, sino que sale con usted y lo cuida amorosa, jocosa y alegremente; además, servicial lo espera todas las noches en la cama de su habitación de hotel”, relata la publicación mensual.

20% de los viajes internacionales realizados por turistas occidentales; es decir, aproximadamente 160 millones de rutas, persiguen fines sexuales. Lo cierto es que el turismo sexual, en su mayoría, implica trata de personas y explotación.

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