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Miami: una ciudad de lujos y pobreza extrema
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Opinión

Miami: una ciudad de lujos y pobreza extrema

En Florida, la ciudad de Miami nunca duerme; y aunque se pensaría que es a causa de la eterna fiesta latina que predomina, podría ser una pesadilla causada por los estragos que emergen de una economía quebrantada.


Escrito por: Revista Open
Miami: una ciudad de lujos y pobreza extrema

Más que una ciudad, Miami es una paradoja. Es donde los jóvenes vienen a reventarse, y a la vez la casa de retiro donde los ancianos buscan tranquilidad en sus últimos días. Es la tierra que los cubanos del exilio se ganaron a pulso, y a la que heroicamente han llegado sorteando las traicioneras olas apretujados en una balsa o a bordo de una camioneta. Sí, 12 personas manejando en el mar un Chevrolet ’51.

Qué es el turismo accesible

Es la Torre de Babel que de noche se embriaga y baila salsa en un interminable festín de luces y decibeles, y que al día siguiente se cura la cruda recostada a pierna suelta, en una de las tantas playas de South Beach. Cosmopolita y ambivalente, es la capital de la opulencia y la pobreza, donde los impuestos y las cuentas llegan justo a la misma altura que los implantes que presumen sus mujeres en un desfile matinal de escotes, impecablemente producidas tan sólo para llevar a sus hijos a la escuela. No tendrán para la pagar la mensualidad de su hipoteca, pero las siliconas sí.

Ciudad de contrastes

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La revista Forbes una vez clasificó a la ciudad como la más miserable para habitar, en el país de Mickey Mouse y el Tío Sam. ¿Por qué? Por sus crímenes violentos, su elevada tasa de desempleo, ejecuciones hipotecarias, impuestos salariales y a la vivienda, el precio de sus casas, la corrupción de sus gobernantes y hasta el tiempo de traslado en sus autopistas, pues dice, ese tipo de trivialidades pueden llegar a ser un factor determinante para un número significativo de personas que viven en la pobreza.

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Fuente: Imagen de Kasun Chamara en Pixabay

Incluso el clima y el desempeño de los equipos deportivos de la ciudad fueron considerados por la reconocida publicación de negocios para evaluarla. Lamentablemente, ni su envidiable sol ni sus millonarios Marlins, Miami Heat y Dolphins pudieron evitar que encabezara tan penoso puesto entre las 200 ciudades analizadas.

En realidad son pocos los inmunes a la crisis que la mayoría sufrimos. Como los etílicos ricachones que se divierten en los 12 bares, restaurantes y centros nocturnos. Mientras algunas personas construyen complejos de al menos $20 millones de dólares en una isla privada, el 75% de los miamenses gana menos de $75,000 al año.

Para acabarla, Miami, mapa de millonarias y espectaculares mansiones, es considerada también la 6ta ciudad con las casas más devaluadas del país, pues según estadísticas inmobiliarias, al menos 364 mil propiedades han entrado ya en proceso de ejecución hipotecaria.

Condones y chalecos antibalas

No es que quiera hablar la ciudad donde vivo, pero hay que aceptar que además de ser la atractiva Capital del Sol, lo es también del mortal Sida.  Se dice que sólo en la ciudad de Miami 1 de cada 100 personas que nos topamos a diario, tomando, bailando o sosteniendo relaciones sexuales entre ellas en una noche de juerga, son VIH positivos y a nivel estatal estamos igual: Florida es la tercera entidad con más personas contagiadas con el mal.

condon

Fuente: Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay

En todas partes, es lo mismo

Hay personas a las que les confunde el hecho de que “Miami” tenga dos alcaldes. Es más, alguien me decía hace poco: ¿Y por qué hay otro alcalde para la playa? Ahí les va la explicación: Una cosa es el condado Miami-Dade, que abarca a Miami y a sus ciudades conurbadas, cada una con su propio alcalde; y otra cosa es Miami, que tiene su edil, así como tiene el suyo la ciudad de Miami Beach (la popular zona turística separada del centro de Miami tan solo por un puente).

En Miami se vive bien o no se vive. Es la brecha entre la miseria y la opulencia, donde el 22% de sus habitantes ha perdido el trabajo y apenas puede salir adelante gracias a la ayuda por desempleo que les otorga el gobierno, o por las estampillas que les da para comprar comida para sus hijos; es un Infierno con olas en los meses de verano; y es la mesita de lámina donde los ancianos remojan sus penas en café con leche y juegan dominó, entre pláticas de su Cuba querida y una que otra carcajada, imaginando que su pensión les alcanzará para cubrir las necesidades básicas del mes.

Éste es el Miami que no viene incluido en los paquetes de viaje. Tristemente, ya no es lo que era antes, una ciudad que nos hacía sentir a sus habitantes como si viviéramos unas vacaciones perpetuas, saludando con sus lagos, áreas verdes y el colorido cielo en sus ocasos lo que ningún salario podría pagar.

Por Juan García Alejandro