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Ellos les leen poesía a las ballenas

Por: Viko Rodríguez 19 Oct 2021

En el fondo ellos no sabían si los cetáceos estarían interesados en los versos humanos. Pero a los locos, la duda no los detuvo.


Ellos les leen poesía a las ballenas

La nave de los locos. El mar. Humanos declaman poesía sobre una lancha en Laguna Ojo de Liebre, Baja California Sur. Una ballena escucha, parece conmovida. No lo saben a ciencia cierta, pero continúan los versos. No lo saben a ciencia cierta, pero el encuentro es reconciliación.

La expedición de Stultifera Navis Institutom comenzó con una idea. Siendo oriundo de San Luis Potosí, Fernando nunca pensó que las mareas de la vida lo llevarían hasta Guerrero Negro.

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Influyó en él la poesía de Homero Aridjis, aquel letrado del grupo de los 100 que en su momento también se dio a la tarea de proteger a las ballenas grises de la industria salera creciente de Guerrero Negro.

Como si hubiera una tradición en el oficio, Fernando decidió dejar su trabajo en Ciudad de México y comenzar su expedición en Baja California Sur.

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Foto: Fernando Martín Velasco

Salir de los espacios de la academia

Los “Juegos de Leviatán” es el nombre del proyecto de muchos otros que conforman Stultifera Navis Institutom.

“Salir de los espacios centrales de la academia y lo cultural fue clave para la creación de esta plataforma colectiva. Con la idea de que los saberes y la producción de la cultura están limitados por las instituciones, Stultifera Navis contra los laboratorios -académico, científico- busca explorar los fenómenos de una manera no controlada, porque lo que descubrimos son ideas con posibilidades”, comenta Fernando Martín Velasco, capitán del proyecto multidisciplinario.

Todo en el proyecto tiene una razón, incluso en la sinrazón. El lugar fue elegido debido al registro de una gran matanza de ballenas que se dio en el siglo XIX exactamente en ese lugar. La más grande documentada.

Sangre de ballena pintaron de rojo el azul del mar. Fueron acribilladas por los balleneros del siglo XIX; en casi 7 años casi casi acaban con la especie.

El contrasentido le obligó a regresar al lugar de dicha masacre. Empujados por ese bello acto y efímero de recitar poesía al aire libre, decidieron que todavía mejor, era hacerlo en el mar, de nuevo en el refugio de las ballenas.

En 2017, la primera expedición de los locos comenzó.

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En su emblema canta: uno es loco, dos es humanidad nueva. Desde Punto Mariscal zarparon con una antología de poesía para ballenas. Básicamente eran textos que el capitán pensaba eran aptos para el gusto de las ballenas.

En el fondo ellos no sabían si los cetáceos estarían interesados en los versos humanos. Pero a los locos, la duda no los detuvo.

Motivados, armados de una panga de motor y una garganta lista para declamar a pulmón, se posicionaron en medio del mar, y comenzaron a liberar las palabras. Suaves, entrelazadas y llenas de intención.

Palabra a palabra fue volviéndose un tipo de cántico, un recuerdo, un puente entre dos mundos.

Entre palabras, entre silencio, un nuevo sonido entró a cuadro. El soplido de una ballena. Cercana a la panga, el cetáceo se detuvo y escuchó. Emocionados, no pararon de clamar la poesía. Como un acto de magia, ellas, ellos, se encontraron. Curiosas, se mantenían en el juego. Cuando paraban de leer, ellas exhalaban un soplo de agua, como exigiendo que continuaran.

Desde la orilla, un normal diría que ciertamente en esa panga, iban los locos.

“Fue un momento mágico. Pero a partir de eso surgió la duda: ¿se acercaron por los poemas? Comenzó la investigación. Le entré a la ecología, leyendo papeles científicos. Ahí encontré que existen estudios de vanguardia respecto al comportamiento de los cetáceos, sobre cultura en cetáceos”, dice emocionado.

Pedir perdón

El proyecto no ha culminado; mientras la vida les de permiso, continuarán.

Fernando ahora vive en Baja California Sur. Reconoce que aún desconoce si las ballenas entiendan o no lo que dice.

Pero sí ha notado comportamientos diferentes en los varios encuentros que ha tenido. Y tan sólo por eso, merece toda su atención.

Cree en la reconciliación, que el acto poético es un poco el pedir perdón por aquel episodio violento del pasado cometido por la raza humana; una reconciliación a través del arte.

Lejos del ruido de las ciudades y las crisis continuas, él continúa estoico en su labor;  apasionado impulsando el arte y la conservación de las ballenas y los ecosistemas desde su trinchera, desde el barco de los locos.

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Foto: Fernando Martín Velasco

 

Dato curioso

La Nave de los locos (Stultifera Navis) fue una práctica durante el renacimiento donde a los enfermos mentales eran expulsados de las ciudades y puestos en botes a la desembocadura del río, esto bajo el supuesto de que encontraría la cordura perdida en el mar.