Nuestros sitios
Comparte
Compartir

Periodistas que cubrieron y enfermaron de Covid

Por: Arturo Flores 07 Sep 2021

México es el país más peligroso para ejercer el periodismo, de acuerdo con El Comité para la Protección de Periodistas. Pero a la violencia ejercida […]


Periodistas que cubrieron y enfermaron de Covid

México es el país más peligroso para ejercer el periodismo, de acuerdo con El Comité para la Protección de Periodistas. Pero a la violencia ejercida por el crimen organizado hay que sumar otra causa: la pandemia de Covid.

A principios de este año, El Economista dio a conocer que, de acuerdo con datos de la Press Emblem Campaign (PEC), “hasta el 16 de marzo 908 periodistas han muerto por Covid-19 en 70 países. De estos, 505 ocurrieron en 18 países de América Latina, es decir, el 55 por ciento.” Los países que registraban más fallecimientos eran Perú (135), Brasil (113) y México (89).

Este video te puede interesar

Reunimos algunos testimonios de periodistas que cubrieron y se enfermaron de Covid en nuestro país.

Obligada a ir a la fiesta Covid

“Cubro la fuente de turismo. Desde el principio me sentí muy paranoica con todo lo que tenía que ver con el Covid. Sobre todo entre noviembre y diciembre de 2020. Mi novio y yo no salíamos para nada a la calle. Cuando mucho, íbamos a pasear a los perros pero procurábamos hacerlo en horarios en los que no nos cruzáramos con nadie.

“Un día me dijeron que sí o sí, tenía que cubrir un evento para la revista en la que trabajo. Ahí anunciarían que se abriría una nueva ruta aérea, por lo que estaría presente el embajador de Turquía. La recepción se llevó a cabo en las oficinas de una agencia de viajes. Era un espacio cerrado y había muchísimas personas.

“Aunque la gente traía cubrebocas, se lo quitaban para tomarse fotografías. Todos se abrazaban y saludaban de beso. Me empecé a poner súper nerviosa, sobre todo cuando trajeron la comida y las bebidas y todos tomaban canapés de las mismas charolas. Pensé: esto es una fiesta Covid disfrazada de conferencia de prensa.

“La semana siguiente mi novio empecé a presentar síntomas: tos, dolor de cabeza, pérdida del gusto y del olfato. Me hice la prueba y salí positiva. Eso fue un viernes y el lunes yo tenía que viajar a Houston por motivos de trabajo. Obviamente se canceló.

“Dentro de todo, mis síntomas no fueron graves, pero emocionalmente sí me pegó durísimo. No poder ver a mi familia me afectó y la soledad del encierro fue muy triste”.

Andrea Mendoza, editora de turismo

Mi sentencia de muerte

“Nos enfermamos seis en la oficina. Yo empecé un domingo con síntomas, pero como a mi hijo le había dado gripa pensé que me había contagiado. El martes ya no me podía levantar de la cama, así que fui al IMSS. Estuve una hora y media en espera, pensando que si no tenía Covid, seguramente ahí lo pescaría.

“En el Seguro Social nunca me pudieron hacer la prueba, así que me la apliqué por mi parte y di positivo. Lo tomé como una sentencia de muerte, porque casi toda mi vida he fumado. Me imaginé intubada. No me derrumbé porque necesitaba estar fuerte por mi hijo, pero sí le pedí a mi marido que buscara un tanque de oxígeno por si acaso lo íbamos a necesitar.

“Las primeras noches no pude dormir. La incertidumbre acerca de lo que te puede pasar es horrible. Además, soy periodista y me la pasaba leyendo, conociendo historias de gente a la que le había sucedido esto o aquello.

“Era lo que me faltaba, porque como reportera me tocó que me rociaran gas lacrimógeno, gas pimiento y me lanzaran piedras cubriendo manifestaciones. También me ha dado dengue y Chikunguña, pero de verdad que no se comparan con el Covid. No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

“Dentro de todo, el Covid me trató muy bien. Sólo tuve tres días de dolor intenso y al cuarto, de pronto tosí, sentí como si algo se me hubiera desprendido del pecho y lentamente comencé a sanar. Pero la soledad me pegó muchísimo, no poder convivir con mi esposo y mi hijo.

“Uno de los municipios que me toca coordinar en el medio es Tulum, que a escala internacional es reconocido como uno de los lugares en el que más fiestas clandestinas se celebran. Siento horrible de tener que enviar a mi reportero a cubrirlas. Eso y los operativos, porque se reúnen hasta 300 personas. Es como enviarlo a la guerra sin fusil.

“Pero alguien tiene que contar esa historia, que se sepa que el gobierno está permitiendo que suceda, porque los periodistas hemos sido un gremio muy castigado, con recortes de personal y recortes salariales, además de Covid”.

Brisa Muñoz, coordinadora de municipios de PorEsto!

Me convertí en un cifra de las que cubría

“Soy guionista, pero se contagiaron tantos compañeros en el noticiario que tuve que salir a cubrir algunas notas. Una de ellas con un médico que donó plasma para salvar a un paciente Covid y también una doctora que aún dependía de un tanque para vivir. Fueron situaciones muy estresantes, porque por muchas precauciones que tomáramos, desinfectáramos los micrófonos, el virus estaba ahí.

“Entre las cosas que cubrí en ese momento, estaban las conferencias de Hugo López-Gatell. Se me hizo chistoso, por así decirlo, que de un día a otro me convertí en una cifra de las que me estaba tocando informar. Porque un día empecé a sentirme cansado en el trabajo, me revisaron en el servicio médico y me fui a mi casa a dormir.

Al otro día me sentí mejor, pero esa misma noche ya presenté fiebre. Tenía Covid. Los síntomas que me atacaron fueron sobre todo una tos que no se quitaba con nada, muchos mareos y ataques de ansiedad. Todavía, a varios meses de haber contraído la enfermedad, esos mareos se mantienen porque según me dice mi doctor, el Covid me dejó unos niveles muy altos de hierro en la sangre.”

Iván Villavicencio, guionista de Imagen TV

Crónicas Covid: entre hoteles de paso y videollamadas a escondidas

Eres diabético y el Covid te tratará muy mal

Terminé de trabajar en Milenio en mayo de 2020 y entré a la Secretaría de Salud de la CDMX, en el área de Comunicación Social. Mi trabajo era atender el otro lado del mostrador. Llevaba a los reporteros a que cubrieran los hospitales, los quioscos donde se realizaban las pruebas y hasta la campaña en la que llevábamos médicos hasta las casas de la gente.

Me tocó conocer historias desgarradoras. Había una doctora que trabajaba en el Hospital Rubén Leñero que era madre soltera. Vivía además con sus papás que eran personas de la tercera edad. Ella atendía pacientes Covid y todos los días vivía con el miedo a contagiar a su familia.

Me contagié y se enfermaron también mi papá y mi hermano. A mi papá lo pusieron en carpa de oxígeno y a mi hermanó sí le dañó bastante los pulmones. En mi caso, el doctor me dijo: ´no hay forma suavizarlo, tú eres diabético y este virus los golpea más a ustedes´. El encierro representó una guerra psicológica muy dura. Me recomendaron que viera películas cómicas para distraerme, pero la cabeza no me daba para concentrarme. Lo peor del Covid es estarte escuchando a ti mismo.

“Esto es similar a realizar periodismo de guerra, pero en contra de un enemigo invisible. Lo más duro es que no existe una pistola para dispararle al Covid”.

Jorge Almazán, columnista de La Hoguera y Fusilerías.

El Covid se llevó mi flora intestinal 

“Me di cuenta porque empecé con dolor de cabeza, de cuerpo y de garganta. Mi prima atendía Covid en el Hospital Nacional de Nutrición, así que le hablé para pedirle un consejo. Me dijo que me hiciera la prueba porque tenía varios de los síntomas. En ese entonces aún no llegaban las vacunas y además, las pruebas no eran tan comunes y estaban carísimas.

“Le dije al médico que me hizo la prueba que soy asmática, alérgica a los gatos y demás, vivo con dos gatos. Por eso me quedé sola en mi departamento, por mi seguridad porque esos factores podrían agravare. Mi mamá estaba en negación, ella juraba que yo no tenía nada. Pero salí positiva.

“Hice coberturas. No sé si me contagié durante alguna de ellas, pero sí estaba expuesta porque estaba haciendo entrevistas y saliendo a la calle. Me ponía careta y cubrebocas, pero era parte del riesgo. Reporteé historias muy crudas, como la de una persona que le mandaba cartas a su cuñado intubado y cuando entrevisté a su médica, me dijo que el paciente no iba a sobrevivir; o la historia de una muchacha a la que se le murieron 5 familiares al hilo y llevaba gastados más de 350mil pesos de hospital.

“Total que ya estando enferma, mi hermana me trajo una caja de suero porque le dijeron que me iba a deshidratar y empezaron a traerme comida y dejármela en la puerta. Con todo, mi saturación de oxígeno nunca bajó de 90, que para una asmática está muy bien. Pero en mi tercera semana empecé a vomitar muchísimo.

“Lo que me sucedió es que el Covid se llevó mi flora intestinal. Un año después de mi contagio, apenas comienzo a comer más o menos normal. Llegó un momento en que sólo comí verduras y cosas acuosas porque mi cuerpo no aguantaba nada”.

Diana Lastiri, reportera de El Universal

Entre negacionistas de Covid y antivacunas: la otra pandemia

Cubrí hospitales y hasta funerarias

“Estoy segura que me contagié durante una cobertura, aunque está difícil saber en cuál. Cubrí hospitales, entrevisté doctores, contagiados y hasta visité las funerarias. Una de las historias más duras que vi fue la de un señor de 35 años enfermo al que tuvieron que dejar esperando en el auto, mientras su papá se formaba durante dos horas por un tanque de oxígeno, porque el hijo ya no podía respirar.

A finales de abril de 2020 comencé con una tos de fumadora que imaginé era consecuencia del aire acondicionado de la oficina y un cansancio atroz que pensé que se debía a lo dura que había sido la semana laboral.

Nos hicieron pruebas a todos en el trabajo y a principios de mayo salí positiva. Ni modo, me tuve que encerrar en mi casa a pasar la cuarentena. Lo mismo les sucedió a otros dos compañeros. Hasta eso a mí me fue bien, porque no necesité ayuda para respirar ni nada de eso. Pero si experimenté mucha ansiedad. Me tocó conocer historias muy trágicas como reportera e imaginaba que en cualquier momento podría acabar igual que esas personas.

“En medio de mi cuarentena sí llegué a pensar: ´ok, la nota está en la calle, con la gente, ¿pero vale la pena perder la vida por un empleo?´.

Por ahí se publicó una lista de los periodistas muertos por Covid y aunque está bien que se visibilice, siento que se tardó mucho en suceder. A nosotros nos daban cubrebocas, gel y caretas en el trabajo, pero en general otros compañeros viven una situación muy precaria.

“Aún así, veo a muchos colegas reporteando muy felices la pandemia. Lo han tomado casi como un tema persona”.

Jafet Tirado, reportera de Imagen TV.

Para conocer más acerca de los periodistas que cubrieron y enfermaron de Covid, vale la pena visitar Artículo 19.

 

NOTAS RELACIONADAS