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Opinión

¿Cuánto cuesta creer en dios?

Por: Revista Open 23 Ene 2020

Las religiones operan como naciones o empresas que, a la vez, crecen y transforman la fe en acciones, en dinero, ¿cuánto cuesta creer en Dios?


¿Cuánto cuesta creer en dios?

Hay pocos negocios tan lucrativos como los de la fe y ninguna oferta se compara con la promesa del paraíso eterno. Por esto, instituciones espirituales operan como naciones, empresas o religiones que, a la vez, crecen y transforman la fe en acciones, en dinero. ¿Cuánto cuesta creer en dios?

Por Jimena Gómez  Alarcón Ilustración: Edwin Daniel

A medida que la vida se vuelve más intensa y junto con el avance de los años se asoman las preocupaciones, el hombre comienza a sentir un pequeño dolor, una sutil molestia, pero, a la vez incómoda y perpetua. Por siglos los humanos la han padecido, mientras los filósofos intentan explicarla. Algunos la describieron como un vacío espiritual, un pequeño hueco en eso a lo que llamamos alma.

Esa astilla en nuestro espíritu es para Sören Kierkegard una enfermedad que, en su Tratado de la desesperación, diagnostica mortal. Y, aunque su cura podría ser inexistente no por eso es poco anhelada.

Doctrinas surgen y se mantienen propagando filosofías que prometen mitigar, precisamente, el dolor de nuestra mortal enfermedad. El axioma presentado por el positivismo científico: “Pienso luego existo”; la frase de Buda: “El deseo es sufrimiento”; la promesa bíblica del paraíso católico y la más moderna: “Una nave espacial vendrá por tu alma” son ofertas destinadas a satisfacer un deseo universal y altamente humano.

EL NEGOCIO DE LLENAR

La profesión y el sacerdocio satisfacen grandes carencias y deseos humanos. Sin embargo, la religiosa da mejores cifras fiscales, al menos dentro del marco legal. Y es que todo tiene un precio y entre más deseado sea el objetivo, su costo se eleva, por lo que es lógico asumir que lo más caro de este mundo sea un vuelo al paraíso. Y varias instituciones ofrecen este viaje, todas con su propio valor, formas de pago, spokesman y estrategia de marketing.

De la solicitud del diezmo, la iglesia católica ha avanzado mucho en cuotas espirituales y en su manejo. Aunque ésta ya no exige 10 por ciento del ingreso bruto de un creyente como sucedía hace algunas décadas, la religión católica se mantiene como una de las instituciones más viejas y ricas del mundo. Para explicar esto, es necesario un breve viaje al pasado: el Vaticano –sede de la Iglesia católica– era un territorio perteneciente a Italia, cuya autonomía le fue otorgada por Benito Mussollini; la institución religiosa no pagó impuestos en sus inversiones a Italia, gracias al dictador.

Así, la Santa Sede tuvo un muy buen comienzo; en 1929 Mussollini le otorgó al recién fundado banco del Vaticano 80 millones de liras. Cuando el fascismo y el comunismo perecieron, el Vaticano, tomó los “limones de esta unión, e hizo ‘rica’ limonada”. El banco del Vaticano o Instituto para las Obras Religiosas, es en sí una institución financiera, que funciona como cualquier otro banco: cuentas, inversiones, préstamos.

Claro está que ninguna religión puede existir sin creyentes. Sin importar cuánto dinero posea una asociación espiritual, si no tiene fieles seguidores, su poder disminuye. Pues, la clave de cualquier imperio no es lo que tienes, sino lo que representas. Las Iglesias saben esto, por lo que no descuidan su imagen y mercadotecnia; en el cielo tienen un rostro representativo que es Jesús y; en la tierra, un Papa. Distintos tipos de productos, románticos ritos, libros infantiles, paginas Web, atractivos turísticos, y todo aquello que las posibilite mantenerse en la vida del creyente.

EL PRECIO CATÓLICO

Es sabido que el bautismo, boda y funeral, son ritos costosos. Y aunque en teoría estos procedimientos son muy accesibles, el conseguir música para la ceremonia, flores, monaguillos en cantidad y calidad, hacen que la suma final se eleve a los 6 mil pesos. Lo mismo sucede con la primera comunión, confirmación y demás ceremonias. Si sumamos todos estos rituales la cifra supera los 30 mil pesos.

Si deseamos elevar nuestros puntos con “el de arriba”, no podemos pasar por alto las celebraciones masivas que en México adquieren un carácter bastante particular. El 12 de diciembre la Virgen de Guadalupe paraliza las calles del norte de la Ciudad de México, donde alrededor de la Basílica se unen el folclore y el mercado emergente fomentado por la religión católica.

Sin embargo, y para sorpresa de muchos, la Virgen de Guadalupe ya no es tan mexicana. En un artículo publicado por la revista Proceso, el periodista Rodrigo Vera da a conocer la transacción con la que la Basílica de Guadalupe vendió los derechos de la emblemática figura. ¿A quién? A la compañía estadounidense Viotran. Según el texto, fue vendida por monseñor Diego Monroy Ponce por 12 millones 500 mil dólares. Por cierto, ninguna autoridad de la Basílica desmintió este hecho.

DIVINAS VACACIONES

Numerosas agencias de viajes venden atractivos paquetes vacacionales a Tierra Santa en Jerusalén o al Vaticano, además de una gira por las iglesias europeas. Y es que viajar en categoría divina no sólo conecta a los paseantes con su fe y llenan su vacío, también limpiarán su alma y billetera. Es cierto, la Biblia no prohíbe los viajes espirituales, mucho menos pisar Tierra Santa, quizá por ello ocupa el tercer lugar en los destinos más pedidos en las agencias de viajes.

Pero en caso de no querer ir a Jerusalén, y ahorrarse los conflictos de Medio Oriente, Tierra  Santa Buenos Aires, es la mejor opción. Este theme park, es una copia casi fidedigna de la original, pero con un plus, ya que recrea la época de Jesús como un gran atractivo turístico. Al entrar al parque, pueden suceder dos cosas, transportarse de inmediato al tiempo del hijo de Dios o sorprenderse con lo grotesco que puede resultar ver a Juan Pablo II, convertido en una estatua de tamaño real hecha de plástico. Pero sigamos con el recorrido entre la arena y las palmeras artificiales; la escenografía necesaria para presenciar los espectáculos con los que se recrean famosos pasajes bíblicos.

Con todo esto, los precios, comparados con el viaje de lujo a Tierra Santa, suelen ser bastante accesibles. Claro que si el bolsillo no nos permite salir del país, siempre existirá la posibilidad de experimentar Semana Santa en cualquier playa mexicana o celebrar en casa el nacimiento de Jesús, que entre escarcha y arbolitos de navidad se convierte en un fuerte gasto anual. En Jerusalén, Argentina o México el costo de las actividades que realiza un católico devoto son suficientes para hacer ver, a cualquier economista, lo redituable que es ser ateo.

VERSATILIDAD CRISTIANA

Los católicos no son los únicos que pagan grandes cantidades para mantener en alto su condición espiritual: los cristianos, primos hermanos de la Iglesia romana, también cumplen sus cuotas de consumo. La religión cristiana ofrece miles de productos para los jóvenes adeptos, desde festivales de rock pesado, hasta obras de teatro y libros infantiles. Los cristianos, siempre dispuestos a compartir su doctrina, son grandes consumidores de revistas, libros y música de corte religioso destinados a motivar su forma de vida. Desde los más tradicionales y antiguos hasta los flexibles dogmas de new age; existen variadas opciones para nuestra enfermedad metafísica. Llegar al paraíso eterno siempre será una de las ofertas más tentadoras y redituables por los siglos de los siglos. Amén.

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