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Sexo y relaciones El sexy juego de cambiar roles
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Sexo y relaciones

El sexy juego de cambiar roles

El placer con la pareja no debería de tener límites ¿Has cambiado los roles alguna vez? ¿Le han dado vuelta a la imaginación del mundo del sexo para probar?


El sexy juego de cambiar roles

La realidad se trastoca cuando se encarna en la cama a un personaje mediante un disfraz que despierta nuestra imaginación, porque sí, cómo negarlo cuando hay ciertas actividades que relacionamos con la promesa del placer 
y el erotismo.

“Sólo uniformados”, reclama una sensual voz de mujer en un chat telefónico. No pedía específicamente policías o bomberos o militares, sino uniformados. Como si la persona dentro del traje no tuviera demasiada importancia. Por otro lado, no hace falta más que leer los anuncios clasificados de los diarios del mundo entero o buscar en las apps de ligue para encontrar ofrecimientos de “universitaria en ligas”, “enfermera fogosa”, “tu colegiala en faldita a cuadros” o “sirviente super hot sólo para ti”.

mujer sexy vestida de policia

En los shows de strippers para mujeres, todos los bailarines salen al escenario enfundando sus musculosos cuerpos en uniformes de policía, bomberos o trabajadores de la construcción, para luego ir quitándose esas prendas y mostrar todo lo que una mujer espera de ellos. Y un club nocturno para hombres, las hermosas señoritas se aferran a los tubos envueltas en diminutos trajes de enfermera o doctora, estudiante de colegio, mucama o secretaria. Ciertos disfraces parecen excitar por igual a hombres y mujeres, pero ¿qué nos gusta de ver al otro personificando determinados prototipos?

Adivina quién

“Existe cierto fetichismo en relación a estar con representantes de algunas de las profesiones más comunes”, explica el licenciado Raúl Limberg. “Tanto hombres como mujeres vemos algunos trabajos como símbolos del macho viril y dominante, fuerte y protector, o a la mujer niña-inocente, la mujer sumisa a la que podemos dominar u otras fantasías populares relacionadas con ciertas actividades laborales; y su vestimenta queda asociada a estas características estereotipadas. Si usted quisiera estar con un hombre fuerte y masculino, ¿no se le aparece la imagen de un trabajador de la construcción o del acero, o incluso un soldado”, continúa el psicólogo. “Y si lo que busca es una mujer frágil, inocente y desvalida para controlar, enseñar y proteger, ¿no iría tras la imagen de una colegiala?”.

EL FITNESS Y EL SEXO

Parece cierto que determinadas profesiones excitan nuestra libido y que proyectamos la promesa del placer y erotismo en las vestimentas que las caracterizan; pero habría otros factores que determinan también el gusto por los disfraces y las caracterizaciones.

Mariana H., bioquímica de 33 años, admite, “con mi pareja, lo que más nos gusta y nos divierte muchas veces al momento de tener relaciones, es representar personajes diferentes a nosotros. Si podemos, conseguimos también las ropas acordes al personaje que toca”, dice. Por su parte, Anita C., estudiante del último año de diseño gráfico, con risa nerviosa asegura: “mi novio y yo nos presentamos como profesor y alumna o como hermanos o, incluso, como totales desconocidos y mantenemos esos papeles por toda la noche hasta terminar besándonos y acariciándonos. Es como si nos estuviésemos ligando a alguien nuevo en cada oportunidad“.

cambio de personalidades en el sexo

Cambio de hábito

Algo muy básico de la sexualidad humana, de la excitación humana más bien, consiste en la novedad. Una mujer nueva; un hombre nuevo; alguien distinto o algo distinto. Y al mismo tiempo, la posibilidad de representar a un “otro” por un momento nos abre curiosas posibilidades que no experimentaríamos siendo nosotros mismos. Lo excitante de los disfraces y las caracterizaciones de ciertos personajes radica en la posibilidad de NO SER UNO MISMO, al menos por un rato y en ciertas condiciones.

“Me resulta muy excitante ver a mi novia vestida de enfermera”, admite Luis Federico N., estudiante de leyes cuya novia cursa la misma carrera en otra universidad. “Es como si no fuera ella la que está ahí, sino otra distinta. Se anima a hacerme otras cosas y yo también me atrevo a pedirle cosas que normalmente no le pediría”, finaliza.

A veces, la búsqueda de un “otro” que se traduce en amantes o aventuras con desconocidos, tiene que ver con la dificultad de pedir o realizar actos sexuales o eróticos con la pareja que tenemos. Estos impedimentos desaparecerían cuando se personifica a alguien que no somos durante estos juegos. “¿Cómo voy a pedirle a mi mujer que me haga cosas que me encantarían o hacérselas yo a ella?”, se pregunta Erik M., gerente de ventas de una concesionaria de autos muy importante, “¡es la madre de mis hijos!”, exclama.

Las vestimentas de ciertos oficios y las representaciones de personajes distintos a nosotros parecen ser la posibilidad para hacer y pedir además de imaginar cosas o situaciones que nos censuramos siendo quienes somos. La clave de una vida sexual en pareja intensa, renovada y desinhibida, ¿será dejar de ser uno mismo en la cama? Esta actividad es totalmente normal y nos ayuda a evadir un poco la rutina, evitar infidelidades y a mantener el interés de nuestras parejas en nosotros ¿Por qué no darle una oportunidad a un uniforme, a una macana y a aquel actor encerrado que todos llevamos en nuestro interior?

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