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Cuidado personal

¿Por qué necesito un psicólogo ante una tragedia?

Una muerte, un asalto o un fenómeno natural dejarán secuelas de inmediato en nuestro bienestar mental. ¿Cuál es la importancia de apoyarse en la psicología?


Escrito por: Revista Open
¿Por qué necesito un psicólogo ante una tragedia?

“YO IBA MANEJANDO … FUE MI CULPA: CUANDO DESPERTÉ MI HERMANA, MI SOBRINA Y MI MAMÁ ESTABAN MUERTAS… AL LLEGAR LOS PARAMÉDICOS, YO LES ASEGURABA QUE TODAVÍA PODÍAN SALVARLAS…”

TEXTO POR:

Psic. ERICK ROSALES, Mtro. en Terapia Familiar Sistémica (@erickroba)

Conocí a una joven de 18 años que había sido violada a la luz del día, llegó sumamente golpeada, partes de la cabeza sin cabello porque el agresor se lo arrancó. Era difícil hasta para ella reconocerse bajo ese rostro golpeado e hinchado. Por supuesto que ella que se encontraba en una crisis en la que no le era posible pensar con claridad. Ella deberá lo antes posible recibir los primeros auxilios psicológicos que evitaran mayores secuelas a largo plazo.

Así como ella, todos los días ocurren situaciones críticas que sobrepasan los recursos psicológicos de la persona. Por ejemplo, quienes en un día normal reciben la noticia de que su hijo/hija acaba de morir en un accidente o quien incluso los ve morir de forma repentina.

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Hombre en crisis

Es muy común que las personas al rededor no sepan qué hacer o qué decirles. Incluso evitan preguntarles lo qué pasó y por supuesto, evitan a toda costa cuestionarles sobre su estado de ánimo. Lo que ocasiona que a veces llegan al consultorio después de 5 o 10 días después del evento traumático y que seamos la primera persona en preguntarle ¿qué pasó? ¿cómo estás? ¿cómo te sientes?

Hay gente que llega al funeral con la incomodidad de no saber qué decir a los familiares y si por casualidad preguntan “¿cómo estás?”, de inmediato se disculpan por semejante pregunta tan absurda y obvia.

Ayuda psicológica

La crisis se define como un estado de desorganización producido por el impacto de una situación que altera la vida y sobrepasa la capacidad habitual de las personas para enfrentar problemas. Estas situaciones son eventos críticos que generan un gran estrés debido a que exceden el rango de experiencias humanas. Por ejemplo: un accidente en que la persona perdió una extremidad, un asalto muy violento o el sismo ocurrido en México en 2017, en el que muchos perdieron a un familiar.

Existen crisis a nivel individual como cuando se recibe un diagnóstico de enfermedad grave como cáncer. A nivel familiar como la muerte de un hijo. Una crisis a nivel institucional como pudiese ser una escuela en que recién supieron de un abuso sexual, o, por ejemplo, el tiroteo en el Colegio Americano de Monterrey en 2017, en el que un joven de secundaria disparó a su profesora y compañeros. Las crisis también pueden ser a nivel comunidad como la provocada por un huracán en la que se pierden vidas y viviendas.

Hombre en depresión

Si bien, todas las crisis son terribles, las que son producidas por otro ser humano, son las que causan mayor daño psicológico. ¿Te imaginas la sensación de injusticia que viven los padres de alguien que fue secuestrado y luego asesinado? O los familiares de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa ¿Tienes idea de la rabia e impotencia que sentirán sus familias? Además de que estos eventos suelen generar una sensación de que podría haberse evitado.

Entre los casos que conozco está el de una mamá que prestó el auto a su hija de 17 años para que saliera por la noche. Como el papá no quiso, ella le dio a escondidas las llaves a la joven quien 1 hora más tarde tuvo un accidente en el auto y murió. Aquí es crucial una intervención en crisis por un experto y además recomendar psicoterapia.

Algunas preguntas comunes que suelen hacerme es qué tan recomendable puede ser que retomen las actividades diarias lo antes posible. Por ejemplo, un niño que estudia la primaria y recién murió su hermano en un accidente en su casa. Aquí es sumamente importante informar a la familia de las afectaciones a nivel físico, cognitivo y emocional que se tendrán, pues entre estos está el periodo de crisis que pudiese ser de 3 meses, después viene apenas el periodo de duelo. Es muy difícil concentrarse, aprender… y esto podría generar desesperación o tristeza al niño. Por eso se tiene que instruir para hacerle saber que es normal que no pueda concentrarse y aprender igual que sus compañeros, pero que eso pasará en algún momento.

 

Hombre en el piscólogo

De igual forma, hay que normalizar estos efectos de la crisis en los adultos, pues en ocasiones tienen miedo a enloquecer o nunca más volver a tener una vida normal. En mi consultorio yo debo informarles que sería de esperarse que tengan problemas para dormir, que no tengan hambre, que revivan el evento traumático.

Son personas que en el consultorio por ejemplo suelen estar volteando a la puerta y sumamente alertas a cualquier ruido. Además, en ocasiones tienen pesadillas, todo el día sienten una terrible angustia y no dejan de pensar en lo sucedido. Por ejemplo, alguien que acaba de ser liberado de un secuestro podrá revivir la sensación las primeras semanas cada que le toque un semáforo en rojo si le ocurrió en una situación similar.

Aunque no debe tomarse esta nota como una capacitación para hacer intervención en crisis, te cuento de forma breve qué hacemos al momento de lo sucedido. La intervención puede llevarse a cabo en la calle y puede durar entre 35 y 45 minutos. Debemos presentarnos y preguntar qué fue lo que ocurrió. La intervención debe promover que la persona sea la principal que hable con la intención de que al hablar empiece a acomodar las ideas y empezar a liberar la emoción. La persona puede repetir y repetir que perdió a su hija y debemos de validar su emoción. Por ningún motivo decirle que deje de llorar o ya se calme. En este caso la empatía como suele entenderse “ponerse en los zapatos del otro” es difícil o imposible, pero sí podemos pensar y decir que debe de ser muy doloroso. En esta primera intervención ayudaremos a la persona a buscar recursos, por ejemplo, si tiene un familiar o persona cercana que podamos localizar. Es muy importante que consideremos que a la persona en crisis no le es posible pensar qué hacer, a quién llamar e incluso ni siquiera pueda desbloquear su teléfono. Los recursos que puede dar el interventor puede ser el ponerle en contacto con instituciones.

Esto en caso de sismo puede implicar informarle en dónde podría pasar la noche, en dónde podrían darle un sándwich, etc. En algunas ocasiones la persona está en shock y no ha aceptado que las personas están muertas, como es el caso que menciono al inicio de esta nota que en el lugar de los hechos no había hecho consciencia de que su familia había muerto, pese a que los cuerpos estaban tendidos al lado. Es importante que primero salvaguardemos nuestra seguridad y la vida de la persona, si por ejemplo, la persona no se ha dado cuenta que se encuentra gravemente herida, no realizaremos la intervención en crisis, sino que primero deben salvar su vida.

Otra pregunta importante es “¿cómo estás?” y si la persona que desea ofrecer primeros auxilios psicológicos no es capaz de preguntar eso por miedo a la respuesta, es mejor no intentarlo.

La intervención en crisis es un poco similar a los primeros auxilios médicos, pues éstos se llevan de forma inmediata y ayudarán mientras recibe la ayuda completa. De esta manera evitarán secuelas mayores.

Quien realizamos este tipo de intervenciones, recibimos capacitación especial y no necesariamente se debe ser psicólogo. Después de la crisis pudiese venir un periodo de duelo que, aunque es también doloroso, es diferente y la intervención también es distinta.

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