La ENERGÍA de lo que llamamos SUERTE

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TEXTO POR: HÉCTOR ROJAS

Cuando observamos a los demás y parece que todo les sale bien, que fluyen con cualquier reto que les presente la vida, que todas sus situaciones se les “acomodan”, parece que son personas llenas de suerte… Pues la realidad es que no es suerte, es vibración, y es que todos los seres vivos vibramos en distintas frecuencias.

Einstein lo decía “Todo en esta vida es vibración”, y es que cada átomo, cada molécula del Universo oscila a cierta velocidad, lo que genera una vibración que se mide en frecuencias, así todos estamos rodeados por frecuencias que emite nuestro entorno. Algunas veces sentimos que nos conectamos con alguien, o que hacemos “buena química”, pero simplemente son las ondas eléctricas que estamos emitiendo que se encuentran vibrando en la misma frecuencia.

¿Por qué el cambio es tan complicado?

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Nuestros pensamientos crean emociones que se convierten en energía en movimiento, generando así una vibración que produce señales eléctricas que son enviadas incluso a distancia. Funcionamos como una antena emisora y receptora. La salud de nuestros órganos influye también poderosamente en nuestro nivel energético, siendo medible en Megahertz.

Cuando nos encontramos saludables nuestro organismo se encuentra vibrando entre 62 y 78 Mhz, cada órgano, cada pensamiento, emiten una vibración, mismas que generan sinergia para emitir una vibración conjunta de todo el organismo. Mientras que los pensamientos positivos aumentan la frecuencia en 10 Mhz, los negativos la reducen en 12 MHz, los alimentos procesados o enlatados tienen una frecuencia de 0 MHz, los alimentos frescos de 15 Mhz, las hierbas secas de 12 a 22 MHz. La enfermedad comienza a los 58 MHz, la gripe a los 57MHZ, el cáncer empieza a los 42 MHz y la muerte cuando bajamos a 25 MHz.

Por tal motivo el Universo no nos da lo que le pedimos sino lo que somos, lo que comemos, lo que pensamos, lo que vibramos. Si queremos cambiar nuestro mundo, tenemos que cambiar nuestra vibración. Somos los únicos seres vivos con capacidad de razonamiento, por lo cual podemos elegir con qué queremos conectarnos.

Está en tus manos comenzar a vibrar en la frecuencia de la “suerte”.

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