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Margarita Boy – Una de nuestras mujeres “menos” poderosas

Escrito por: Walter Gassire Gallegos

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“Mi motor son mis cuatros hijos y el amor tan grande que les tengo. Es lo que me movía, yo quería lo mejor para ellos”.

Margarita Boy fue criada en la década de los años 40. Es la primera Wedding Planner en México: “Mi padre murió cuando yo era una niña de un año, mi mamá tenía que trabajar y teníamos muy escasos recur- sos, así que me dejaba solita”.

¿Quiénes son las mujeres “menos” poderosas?

Estudió hasta la preparatoria, se casó a los 19 años y tuvo 4 hijos: “Me tuve que divorciar. Era una mujer sola, no obstante hice una familia. implica trabajo y ser felices aunque no haya un papá”. Trabajaba decorando casas y su tía le pidió ayuda para Carlos Hank González, entonces regente del Departamento del entonces DF. Ahí comenzó organizando fiestas. “Posteriormente, una señora que conocí a través del trabajo me preguntó si podría hacer la boda de su nuera, hija del dueño del Hotel Camino real. Fue un reto maravilloso y la primera vez que hice una yo sola”.

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Comenzó a hacer bodas en el mismo hotel, se convirtió en la directora musical, contrató orquestas e iluminó cuando nadie lo hacía. trabajar de manera independiente la posicionó en altas esferas al tiempo que desarrollaba una industria: “Siempre contraté artesanos, floristas, textileros y músicos, nunca imaginé que armaba cosas que nadie había hecho, involucré a gente de todos los ámbitos y generé empleos”.

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Pero también enfrentó momentos difíciles. Por ejemplo, cuando trabajaba con banqueteros. “Tuve que luchar muchísimo para que me aceptaran como mujer. Tuve muchas fricciones, inclusive con mis floristas, que una vez dijeron –¿Cómo es que una mujer nos está mandando? y un día me enojé y les tuve que decir que yo era más hombre que todos ellos juntos”.

Margarita aún labora –en menor escala– pero no recuerda el total de bodas que ha hecho. Fue la primera promotora en realizar eventos en el Centro Histórico y la primera reconocida por Presidencia de la república para trabajar en edificios del Patrimonio Histórico. Ella dice que no importa el trabajo que tengas sino que antes de sentarte a llorar y hacer nada, hagas todo.

“Trabajaba hasta 18 horas. Hay que estar activos, seguir tus sueños y trabajar. Me inspira la felicidad de la gente y la belleza. Casé a muchísimas mujeres y les decía que hay que darle la importancia a la familia desde la fiesta. Mi vida no ha sido fácil, empecé desde muy abajo. Esa fuerza interna, antes que nada es el amor a una misma y a lo que te rodea. Confiar en ti”.

 

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