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El regreso de Alpine: 20 años no es nada

“El reto de Alpine es llenar de alguna manera ese enorme hueco de 20 años y crear un producto que tenga credibilidad. El auto realmente […]


El regreso de Alpine: 20 años no es nada

“El reto de Alpine es llenar de alguna manera ese enorme hueco de 20 años y crear un producto que tenga credibilidad. El auto realmente necesita sentar las bases de Alpine. Necesitamos crear el 911 de Alpine. Si logramos hacer eso de una forma adecuada, podremos pensar en un rango más amplio de autos en el futuro.”

Laurens van den Acker, jefe de diseño de Renault

Para procesar esta declaración del diseñador automotriz holandés, primero hay que dar un vistazo al pasado:

En 1973 el fabricante automotriz francés Alpine ganó el primer Campeonato Mundial de Rally (WRC), así asegurando su lugar histórico en el automovilismo deportivo. Al poco tiempo de este logro, el fabricante automotriz francés Renault adquirió a Alpine, convirtiéndolo en su brazo de alto desempeño, diseñado para competir en carreras prestigiadas como las 24 Horas de Le Mans y la Fórmula 1. Sin embargo, la producción de autos Alpine por Renault acabó en 1995, debido a su pobre desempeño comercial a lo largo de los años.

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 Ahora, después de tener a la marca en letargo por 20 años, Renault ha revelado en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2016 un prototipo que indica el regreso de Alpine a las líneas de producción y salas de exhibición: el Alpine Vision.

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Sin embargo, hará falta mucho más que un prototipo flamante para aliviar la ausencia de 20 años de Alpine. Como dijo el Jefe de Diseño de Renault, el reto será crear un producto que tenga credibilidad. En este caso, la credibilidad se obtiene en dos instancias: al ganar carreras, y al elevar el ritmo cardiaco de quienes conducen. Para lograrlo, Alpine deberá explotar lo que quizá es la característica más célebre de sus autos: la colocación del motor en la parte trasera del vehículo. Esta configuración particular le brinda una agilidad que, a diferencia de los autos con el motor enfrente, lo convierte en el vehículo ideal para dominar los caminos más sinuosos.

Sin embargo, esta configuración no es exclusiva de Alpine. La marca alemana Porsche produce el modelo 911 desde 1963, y los años de desarrollar y perfeccionar este auto de motor trasero lo han convertido en el campeón de la categoría.

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Es por eso que Laurens van den Acker enfatiza en crear “el 911 de Alpine.” Pero, suponiendo que el fabricante galo lo logre, ¿de qué serviría? Citando nuevamente al diseñador holandés, “el auto [Alpine Vision] realmente necesita sentar las bases de Alpine.” Entonces, sonaría más sensato pensar en cómo diferenciar al auto francés del alemán, en lugar de imitarlo. Recordemos que hablamos de una marca que lleva 20 años de ausencia; Alpine está por lanzarse a un mercado donde la competencia es igual o más intensa que en las pistas de carreras donde también competirá. A diferencia de Porsche y de otras marcas del segmento con un posicionamiento que ha sido trabajado constantemente por años, Alpine es un desconocido; necesita comunicar agresivamente qué lo hace especial entre sus competidores si quiere ser reconocido como algo más que un seguidor-imitador de Porsche.

Es aquí donde se vuelve evidente el tremendo esfuerzo que Renault-Alpine debe realizar para que esta marca resucitada tenga éxito: no sólo tiene que producir un automóvil que sea técnica, mecánica, tecnológica, y estéticamente sensacional en las pistas y en las calles; también tiene que coordinar una labor de comunicación y marketing que conmueva a un mercado que ya cuenta con muchas opciones de excelente calidad y prestigio.

Con información de: José Aaron Mayagoitia

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