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Lebron James – El arte de ser el mejor

Escrito por: Walter Gassire Gallegos

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Jay-Z, magnate de la industria musical y yang de la dupla de poder completada por Beyoncé, aborda en “The Story of O.J.” la situación racial en Estados Unidos usando como referente al jugador de futbol americano O.J. Simpson, quien en medio del juicio por el asesinato de su esposa declaró a la prensa que él no era negro, que él era O.J.

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La tensión racial en ese país no es ninguna novedad, pero a partir de la administración republicana actual el debate se ha exacerbado y figuras prominentes del mundo del deporte han levantado la voz en contra de la intención aparente de institucionalizar el racismo. Colin Kaepernick, mariscal de campo de los 49ers, inició un ritual de protesta en el que se ponía de rodillas al momento en que se tocaba el himno nacional antes de iniciar cada partido de la NFL, generando una oleada de reacciones y poniendo sobre la mesa una discusión que parece a simple vista irresoluble. LeBron James (Akron, 1984), máxima figura del basquetbol estadounidense actual, recibió un golpe de realidad al amanecer un día de junio de 2017 con la visión de su valiosa mansión en Brentwood (California) vandalizada con pintas racistas. De pronto, su mente viajó a su infancia en Ohio mudándose de departamento en departamento a causa de la complicada situación laboral de su joven madre, quien asumió la responsabilidad de educarlo y mantenerlo obligada por la ausencia de Anthony McClelland, quien lidiaba con problemas con la justicia desde antes del nacimiento de su hijo. “Ese tipo de cosas pone todo en perspectiva –comentó James– y en lugar de usar mi energía quejándome, pongo el reflector en cómo hacer de esa situación negativa algo positivo. Tuve que conversar con mis hijos para hacerles saber que así es y seguirá siendo por mucho tiempo. Les digo que cuando tengan que huir tendrán que entenderlo; si van conduciendo hay que tratar de ser respetuosos con la policía y si los detienen, hay que llamar a mamá o a papá, poner el teléfono en altavoz y colocarlo debajo del asiento. Pero ser respetuosos todo el tiempo”.

Que ese realismo venga de alguien que el mes pasado cimbró al mundo del deporte por anunciar una arriesgada movida profesional habla de que el éxito, el dinero y colocarse en un pedestal al lado de Michael Jordan, no modifica del todo la dinámica cuando perteneces a una de las minorías más oprimidas de ese país.

LeBron James brinco

La paradoja se ilustra con el hecho de que momentos antes de hacerse oficial su contrato de cuatro años con Los Lakers, una tienda de Manhattan sacó –por error– a los estantes los jerseys con la leyenda James y el número 23 en la parte trasera, originando un frenesí consumista y vendiendo cientos de piezas antes de tener que retirarlas por instrucciones de los directivos. Algo similar pasó con la tienda en línea.

Pero antes de convertirse en leyenda, ganar campeonatos con dos equipos diferentes y conseguir tres medallas de oro con la selección nacional, LeBron tuvo que vivir por años como protegido de su entrenador, una decisión que su madre pensó era la mejor tomando en cuenta el potencial como atleta de su hijo y su dificultad para mantenerse económicamente a flote.

Desde la secundaria, el talento de James para el baloncesto fue un tema que fascinaba a periodistas y reclutadores, augurando lo que hoy es una realidad y que el nuevo director de Los Lakers –ícono también de ese deporte–, Magic Johnson, está buscando capitalizar para devolverle al equipo angelino la gloria que tuvo en las décadas de los 80 y los 90.

Los Ángeles Lakers, el nuevo reto

El mediático equipo de Los Ángeles no vive su mejor momento; acumula cinco temporadas consecutivas con record perdedor quedando fuera de los Play Off. Aun así, sigue siendo el equipo con más finales de la NBA disputadas y más juegos ganados en instancias de Play Off. ¿Podrá LeBron elevarlos de nuevo a lo más alto?

Jugoso contrato

A sus 33 años, LeBron firmó un contrato de 154 millones de dólares que lo vinculará con el legendario equipo de Los Ángeles por cuatro años.

Ejemplo dentro y fuera de las duelas

La carrera de LeBron James jamás ha sido opacada por escándalos personales: su matrimonio con su novia desde la preparatoria se ha mantenido sólido, su hijo mayor LeBron James Jr. ya se perfila como un gran jugador de basquetbol y su padre lo acompaña casi siempre en sus partidos (para deleite de otros padres de familia). Es –además– uno de los jugadores que más dona a la caridad, incluso pagando la universidad a decenas de estudiantes de su estado natal.

LeBron James pelota

La excepción a todas las reglas

LeBron James se convirtió en agente libre en el verano de 2010, anunciando en televisión que firmaría con los Miami Heat. Tuvo que aprender de ese error que generó reacciones de odio de la afición y este verano hizo el anuncio sin fanfarrias, tomándose un momento después de los frustrantes resultados de la temporada pasada y dando el primer paso de un camino antes andado por figuras como Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar y Shaquille O’Neal.

En Cleveland fue encumbrado por razones más allá del deporte. Los Ángeles tal vez le recuerde a Miami, donde estaba obligado a ganar.

Dan Gilbert –dueño de los Cavaliers– publicó una carta después de que James dejara al equipo aquella primera vez, denunciando sus acciones y provocando que cientos de fanáticos quemaran sus jerseys. Se enfrentó también a críticas públicas de otros basquetbolistas, empeorando las cosas al declarar que su raza jugaba un papel importante en dichas reacciones,
reafirmando su aliento libertario y poco complaciente.

La madurez adquirida puede que le ayude a lidiar con las altísimas expectativas, pero mientras se pone en juego su
legado, ya ha patrocinado a miles de jóvenes para que estudien la universidad en Ohio y procreó con Savannah Brinson dos posibles extensiones de su dinastía. Además, para atizar las comparaciones con Michael Jordan, protagonizará la secuela de Space Jam (Pytka, 1996) bajo las órdenes del director taiwanés Justin Lin.

EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL DEPORTE

Tal vez LeBron no pase a la historia como el objetor de conciencia que fue Muhammad Ali al negarse a pelear en la guerra de Vietnam. O ni siquiera como Kaepernick desafiando al sistema protestando rodilla al suelo por el trato injusto a los de su raza, pero si hacer de su vida y su carrera un ejemplo de libertad 155 años después de haber sido proclamada la emancipación de los esclavos en Estados Unidos no parece suficiente, entonces no sé qué sí lo sea.]

Hubo un tiempo en que todo estaba claro: Michael Jordan era y sería el jugador más grande que jamás pisara una duela. No quedaba la menor duda. Pero no pasaron muchos años para que llegara alguien a disputar el título a su majestad. Al comparar los números de LeBron con los de Jordan a la edad de 30 años, podíamos ver claramente que Jordan no estaba solo en el Olimpo y a nadie le gusta que se metan con sus dioses. Rápidamente, LeBron James se convirtió en un jugador odiado por muchos: el “villano” que se atreve a retar al dios del basquetbol, Michael Jordan.

LeBron James

El ritmo de LeBron era impresionante, estadísticamente ya superaba lo hecho por Jordan en varios departamentos. De hecho, históricamente LeBron tiene un mejor porcentaje de efectividad en tiros a canasta y promedia casi el doble de rebotes y asistencias, desmarándose como quizás el jugador más completo que jamás haya jugado este deporte, y logrando de paso tres títulos de la NBA con dos equipos diferentes.

Un dato no menor sobre LeBron es el hecho de que ha estado presente en las últimas siete finales del campeonato de la NBA. A los 33 años, James parece buscar con los Lakers una oportunidad más de lograr ser campeón. Su llegada a Los Ángeles es ya todo un fenómeno mediático tanto en el sur de California como en el resto del mundo.

¿Podrá LeBron levantar un título más con un tercer equipo? La encomienda parece complicada, tomando en cuenta que los Golden State Warriors siguen luciendo como el equipo más poderoso de la liga. Además, aunque los Lakers vienen de una racha perdedora, no será la primera vez que LeBron llega a un equipo perdedor y éste inmediatamente se vuelve contendiente. Ésta sería la tercera vez que intenta la hazaña.

 

 

 

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