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¿Te has sentido discriminado en un antro-bar?

¿Has ido a un antro y el cadenero no te deja pasar? ¿Realmente es discriminación o tendrán alguna razón para seleccionar quién entra y quién no?


Escrito por: Revista Open
¿Te has sentido discriminado en un antro-bar?

TEXTO POR: Psic. ERICK ROSALES, Mtro. en Terapia Familiar Sistémica (erickroba)

Definitivamente la cultura de los sitios exclusivos está por todo el mundo, pero en esta ocasión entrevisté al hombre que decide quiénes entran y quienes no, a uno de los mejores antros de esta ciudad. ¿Quieres saber lo que me respondió sobre lo que opina de la discriminación en México? También le cuestioné sobre las peores y más divertidas situaciones en ese momento de la noche donde todos gritan su nombre. Además, ¿quiénes definitivamente no pasan?…

Pero antes quiero aclarar al lector que mi intención no es justificar esto ni tampoco criticar, simplemente analizar de forma breve parte de la cultura y por supuesto conocer el testimonio de este divertido sujeto.

Personas esperando entrar a bailar

Entre las riquezas de México no sólo se encuentra su gastronomía, su música y colores. También tenemos una abundante población clasista y racista.

Es verdad que el capitalismo bombardea el mundo con publicidad de lo que es un buen estilo de vida, pero en México va más allá de eso. Siguiendo a Octavio Paz, ganador del premio Nobel de literatura (1990), definir lo que hace a alguien ser un mexicano va más allá de tener la nacionalidad o vivir aquí, pues hasta grupos como los menonitas o gitanos serían considerados, pero ¿nos representan?

LA DIFÍCIL VIDA DE UN NIÑO TRANSGENERO

Paz observó algunos interesantísimos componentes de la cultura y definición del ser mexicano, entre ellos, encontró muy presente el sentimiento de inferioridad, que se ha arrastrado desde la época de la colonia española, pues la sangre definía tu estatus social. Incluso tenían un estatus inferior los españoles nacidos aquí (criollos) que los importados del viejo continente, no hace falta que te diga el lugar de los mestizos y peor, los nativoamericanos.

Hoy sigue estando presente el rechazo a la sangre indígena. No insinúo que todos somos racistas y clasistas, por supuesto que no, pero basta con mirar unos meses atrás la polémica en torno a Yalitzia Aparicio, quien no solo recibió elogios y amor de muchísima gente, sino también agresión por sus rasgos indígenas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010, el principal factor de división social es la riqueza: 59% dice que ésta divide “mucho”, un 26.6% considera que “poco y 12.5% piensa que “nada.

Además, los encuestados en todos los estratos socioeconómicos, niveles educativos y rangos de edad, tienen la impresión de que en algún momento no han sido respetados sus derechos por: “no tener dinero” (31.6%), su “apariencia física” (24.5%), “edad” (24.1%) y “sexo” (23.3%). Sumando que 60% considera que en México existe un trato desigual en razón al tono de piel. (Enadis, 2010)

mujer bella en el antro

En ciudades como Guadalajara, Monterrey, Puebla o CDMX hay espacios que parecieran públicos como los centros comerciales, pero que nos enteremos o no, los de seguridad se encargan de bloquear el paso a quienes por su apariencia y en base a su criterio, pudiesen ser personas que van a ir a pedir dinero o simplemente dar una mala impresión a la plaza.

¿Qué podemos decir de los antros? A diferencia de muchos países, aquí suele haber una cadena en la que los clientes esperan a que el cadenero salga y entregue una comanda. Básicamente esto es que te pregunta cuántos y quiénes son.

¿Realmente nos controlan como sociedad?

Hagamos una pausa para comentar esto: hay quienes aseguran que la razón es que no desean gente fea o que no va a consumir mucho.

Un punto a favor es que el inversionista, dueño del antro, desea un negocio redituable. Lo mismo ocurre con tiendas de ropa que prefieren gente que vaya a comprar y no a quien solo va a ver. Al final del día, por ser un club privado se puede reservar el derecho de admisión.

Un punto en contra podría ser que al decidir que unos entren y otros no, en lugar de una fila en la que dejen de pasar de acuerdo a la capacidad del lugar, es que puede prestarse a elegir en torno a la apariencia, lo que evidentemente a los ojos de muchos es una forma de discriminación.

Pero el lector es libre de elaborar su opinión. Si bien, las encuestas citadas por CONAPRED en una nota publicada en CNN México la discriminación se reporta en todos los estratos sociales y en todas las edades. Si yo elegí este escenario (antro) en parte es porque encontré varios artículos sobre discriminación en estos clubes y no me gusta creer todo. Prefiero otro punto de vista.

La persona con quien platiqué es gerente general de 3 antros en Guadalajara y aunque ahora no está en la entrada del establecimiento, lo estuvo mucho tiempo y por supuesto, él contrata e instruye a los cadeneros. Prefiere mantenerse en el anonimato.

Te dejo fragmentos transcritos de forma literal:

-Erick: “Pero dime algo que no sepamos, por ejemplo, lo peor que te ha pasado…”

-“Pues a ver, alguna vez ha habido amenazas”

-Erick: “Pensé que esas eran frecuentes”

– “No, pues es que en este negocio a veces llega gente peligrosa, tú sabes a qué me refiero.”

Mientras me narraba aspectos que suelen observar en la gente que quiere ingresar, y que ciertamente me parecieron bastante de sentido común, llegamos a esto…

-Erick: “Bueno ¿quién sí o sí pasa? ¿la gente más guapa? ¿clientes frecuentes?”

-“Nosotros tenemos clientes que suelen pagar cuentas de 20 o 30 mil pesos en una noche. Generalmente nosotros somos los que los llamamos a ellos para preguntarles si les apartamos su mesa”

¿Por qué discriminan en los antros?

Erick: “¿algo que eviten, además de quienes llegan muy ebrios?”

-“Tratamos de que nuestros clientes puedan estar tranquilos, la pasen de bien, no dejamos entrar a quienes ya desde afuera están agresivos. No porque nos caigan mal, sino porque es más posible que ellos estando adentro ocasionen problemas”

Erick: “¿Algo de los más gracioso o extraño que has visto?”

-“lo típico, el borracho que dice conocer a todos los políticos. Pero hace meses tuvimos a uno que nos aseguró que era hijo del presidente Enrique Peña Nieto, pero que nadie lo conocía…”

Finalmente pregunté casi al final…

Erick:” Bueno ¿y qué opinas del racismo… del clasismo? Porque sabes que hay a quien le encantaría preguntarte…”

– “Está mal, pero aquí no se trata de eso. Nosotros lo que buscamos es que el negocio sea rentable. Gana el dueño, todos los que trabajamos aquí y el cliente. Queremos que la gente que viene la pase bien, que esté con gente de su mismo entorno y que el antro siga de moda”

La plática duró poco menos de media hora y debo reconocer que fue muy divertido. Antes de llamarlo a él, contacté a un cadenero y un PR de otros dos antros, pero no quisieron revelar nada.

En mi opinión, y siguiendo algunos psicólogos sociales, la cultura la hacemos todos. Para algunos es más fácil señalar a uno solo, pero esa postura me parece irresponsable porque cada uno de nosotros formamos la sociedad. Sumemos que se entrelazan las generaciones. Lo de hoy no se creó la semana pasada y mucho menos por dos personas. La sociedad es muchísimo más compleja que eso.

Las personas tenemos necesidades de pertenencia y por eso buscamos grupos sociales en los que nos sintamos cómodos, nos identifiquemos. Es sano y es normal que cada grupo busque un espacio de convivencia.

Tratémonos con dignidad, con respeto y sin culpar a otros.

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