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Naturaleza bajo control: La casa mejorada

Cambiar el clima al antojo y evitar que la naturaleza haga de las suyas en ciudades y países enteros, eran tareas de las que se […]


Escrito por: Revista Open
Naturaleza bajo control: La casa mejorada

Cambiar el clima al antojo y evitar que la naturaleza haga de las suyas en ciudades y países enteros, eran tareas de las que se encargaba una fuerza superior. Sin embargo, científicos y gobiernos tratan de domar a la madre naturaleza, a como dé lugar, para vivir en un lugar mejor.

El ser humano siempre ha tenido una inclinación por tratar de controlar su entorno. Este deseo de mantener sometida a la naturaleza se ha visto reflejado en manifestaciones culturales como la danza y la literatura, pero son los hombres de ciencia quienes han logrado una verdadera victoria. Si la monatña no va a Mahoma, el profeta irá a la montaña. Sin importar el costo esta afirmación se ha vuelto una norma en el mundo moderno. Tener climas despejados en momentos específicos, o crear islas artificiales son algunas de las acciones que muestran qué tan lejos estamos dispuestos a llegar con tal de tener lo que deseamos en el lugar y momento que decidimos.

Jugar a ser dioses puede tener consecuencias más allá de la imaginación. En el siglo XXI, el sol brilla en navidad como en el verano y las pistas de esquí se abren en el caluroso Dubai; consecuencias de grandes logros que han permitid superar desastres naturales para salvar civilizaciones enteras.

Prendido y apagado

Cuando china prometió organizar unos Juegos Olímpicos perfectos, el único invitado que no tendría cabida era el mal tiempo. Las reacciones del mundo fueron de admiración e intriga. ¿Qué era lo que la nueva potencia traía entre manos? Inspirados por los rusos, quienes durante el desastre nuclear de Chernobil manipularon las lluvias para mantener la radiación alejada de Moscú, los chinos destinaron 100 millones de dólares anuales en investigación y rastreo de nubes. Fue el inicio de un proceso que consistía en tener ubicadas las amenazas para estar preparados, en caso de que las inoportunas tormentas se acercaran a la capital china. Tras la inauguración sin incidentes meteorológicos, la inversión parecía absurda; pero, días antes de la clausura, el equipo del jefe de meteorología en China, Guo Hu, triunfó en su batalla. “Lanzamos 1,104 cohetes dispersores desde 21 ciudades, entre las 16:00 y las 22:39 horas, lo cual evitó que la lluvia llegara al estadio”. Los proyectiles cargados de yoduro de plata lograron su objetivo, mostrando a millones de espectadores el esplendor y poder que la ciencia ha logrado sobre lo que antes parecía incontrolable.

Aunque el caso de China rezuma soberbia y vanidad, un esfuerzo en conjunto entre Estados Unidos e Israel intenta atacar un problema similar: el de los huracanes y por dos frentes distintos. Los investigadores de Boston, Moshe Alamaro Ross Hoffman, proponen ‘pintar’ con pequeñas partículas de carbón la parte superior de los ciclones emergentes; como un techo negro que mantiene la temperatura de un hogar, la técnica pretende aumentar el calor en la capa más fría del huracán. Por otro lado, el israelí, Daniel Rosenfeld, invita a llenar de moléculas de polvo la sección inferior del tornado para disminuir su velocidad y alterar su trayecto.

Inundaciones controladas

La amenaza constante de inundaciones que ha enfrentado Holanda durante toda su existencia, obligó al país a emprender un plan para evitar la desaparición del territorio a causa de una letal inundación. A principios del siglo pasado,comenzó uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la historia: una serie de presas y diques que aislarían el Zuiderzee, una entrada del Mar del Norte,  del territorio europeo. Durante estas construcciones no sólo se preveía el peligro sino que se ganaron terrenos al mar, los denominados pólderes que se emplearon para la agricultura. Tras la gran inundación de 1953, en la que cerca de dos mil personas perdieron la vida, el gobierno holandés continuó manipulando las zonas marítimas con los trabajos Delta que finalizaron con la construcción de la barrera Maeslant en 1997. Los dos proyectos juntos son considerados una de las siete maravillas modernas enlistadas por la Sociedad Americana de ingeniería Civil.

Pese a este éxito ante las tempestades y con el calentamiento global como un factor a considerarse, la iniciativa privada en conjunto con el gobierno ha comenzado a buscar de nueva cuenta, cómo parar el inminente problema que el mar sigue representando para los Países Bajos. El programa de control de inundaciones empezó en 2008 con diez millones de euros y comprenderá el análisis y el refuerzo de las estructuras ya existentes.

A cada acción…

Una inversión de “mil millones de dólares anuales costaría mantener a Norte y Centroamérica libres de huracanes”, aseguró el doctor Alamaro, mientras explicaba sus propuestas al departamento de seguridad estadounidense. Desviar un huracán sería una razón para mantener contentos a los habitantes de una región, pero si estos proyectos no han terminado de arrancar es por una buena razón: enviar hacia otra dirección un fenómeno como un huracán, significa salvar a unos sacrificando a otros. Estas decisiones pueden acarrear demandas millonarias contra un gobierno miope que olvida la más importante Ley de Newton: “a cada acción corresponde una reacción”.

Los ambientalistas alrededor del mundo han alzado la mano, erigiéndose como defensores del planeta Tierra. Ellos buscan que no olvidemos que contaminar los cielos y los mares, con tal de prevenir una tormenta, sigue siendo una forma destructiva e insolente contra la naturaleza. Jugar a ser dioses puede ser una apuesta muy riesgosa y cuyas consecuencias no conocemos. En algunas situaciones se ha logrado mantener los desastres al margen, pero los problemas más graves del planeta se deben a la intervención humana.

Mientras la guerra por ser dueños del clima se mantiene entre las potencias mundiales, en México las playas artificiales y pistas de hielo, son una muestra de que nuestros recursos son tan limitados, como nuestra capacidad para entenderlos.  

Regulación artificial

> Para los Juegos Olímpicos, China contaba con 30 aeronaves y cuatro mil lanzacohetes para detener la lluvia. Cada sistema disparaba químicos en las nubes amenazantes con el fin de disminuir las gotas de lluvia antes de que alcanzaran tierra.

> La creación de los diques que protegen al territorio holandés,  empleó a más de 4000 obreros y utilizó 23 millones de metros cúbicos de arena.

El recuento de los daños 81 mil millones de dólares fue el costo del huracán Katrina. Los casi 1,800 decesos se hubieran podido evitar con el control climático.


40 mil millones de dólares son las pérdidas económicas que puede ocasionar una sequía prolongada, como la que asoló a los Estados Unidos a mediados de los años 90.

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