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Haydee Navarra

Escrito por: Guillermo Heredia

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Su rostro refleja un perfil frío y calculador; quizás por ello siempre ha hecho personajes de villanas en telenovelas, desde que inició su carrera hace poco más de diez años. Haydee nos muestra que sabe ser una buena chica, sin perder la seguridad y la sensualidad.

Por Martín Ángeles

Creció en Xalapa, Veracruz; en un entorno tradicionalista. Su padre no aceptaba siquiera que estudiara una carrera profesional. Incluso, sus vecinos y amigos le dieron la espalda cuando se enteraron que se mudaba a la ciudad de México para volverse actriz.

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Siempre tuvo el mismo grupo de amigas desde el kínder; con ellas vivió un sinfín de experiencias bajo una estricta educación religiosa. Ella fue la desertora y pagó un alto precio por ello. “A mis amigas les prohibieron volverme a hablar porque yo era actriz. Dejaron de buscarme y de contestar el teléfono. A mis hermanos los señalaban como ‘los hermanos de la actriz’, como si fuera algo malo”, asegura. Fue entonces cuando Haydee les recomendó que dijeran que, efectivamente, ella ‘salió así’ por ser adoptada.

Como casi siempre ocurre, en su casa, el principal opositor a sus sueños fue su padre. Un señor forjado en una vida tradicional y de buenas costumbres, que puso el grito en el cielo cuando se enteró de los planes de su única hija. “Era un hombre muy celoso y convencional; pensaba que la mujer debía estar en casa cocinando. Mi madre me ayudó a luchar contra eso, yo era la única mujer y la más chica. Finalmente aceptó que estudiara Comunicación, porque así seguiría viviendo con ellos”.

El último semestre de la licenciatura fue tormentoso; sobre todo cuando tuvo que explicarle a su padre que se mudaría al Distrito Federal para estudiar actuación. Entonces tenía 19, y su madre la obligó a no dejar trunca la carrera, así que combinó ambos estudios.

Comenzó una nueva vida ‘sin familia’, pues su padre falleció víctima del cáncer. A su edad, y con los cambios, admite que se volvió una chica fácilmente influenciable. “Me dejé llevar por amigas que sugerían cosas como irse a Acapulco sin avisar a nadie. Nunca tuve problemas con mi madre, pero por esas cosas empecé a ser como su enemiga.”

Se graduó del CEA en diciembre del 2000 y, un par de semanas después, ya tenía su primer papel en el foro de grabación de la telenovela Amigas y Rivales. Después vinieron participaciones en Así son ellas y Corazones al límite. En parte, gracias a su rostro: “todos dicen que tengo cara de mala, y sólo es eso, porque soy bien ‘mensita’. Todo el mundo me hace como quiere”.

Haydee reconoce que una persona frágil es muy vulnerable en el ambiente de la farándula; ella ha aprendido de sus personajes de villana a ser más segura y saberse cuidar. “Ésta es una carrera difícil; hay envidia e injusticia. Me gusta hacer personajes de mala, les he aprendido a tener fuerza. Nunca serás una villana insegura, eso lo he aprendido y ahora pocas cosas me hacen tambalear en la vida”.

Recientemente renovó su contrato de exclusividad con Televisa; aunque también hizo pruebas en Miami para participar en producciones latinas en Estados Unidos. Aunque como ella dice: “aquí está mi familia, mi novio, mis amigos y todo lo que quiero. Mudarme y empezar de nuevo es difícil; soy muy ‘comodina’, me gusta la vida que tengo. Cambiarme de ciudad implica muchas cosas que no sé si quiero hacer”, finaliza la actriz, a quien seguramente veremos constantemente en la pantalla chica.

Fotos de Víctor Ayala

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