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Michael López-Alegría, el astronauta de 63 años

Escrito por:Arturo J. Flores

Una vez, el astronauta Michael López-Alegría estuvo 215 días fuera de la Tierra en la Estación Espacial Internacional y realizó 10 caminatas espaciales a lo largo de su carrera. En este 2022 coordinó el primer viaje al espacio de carácter privado para Axiom Space y recientemente fue incluido en el Salón de la Fama de los Astronautas.

Después de haber estado tantas veces en el espacio, ¿qué dirías que te cambió el espacio como persona?

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Es una pregunta muy profunda. Cuando te encuentras en la órbita, ves la Tierra desde una perspectiva muy distinta. Te percatas de que efectivamente no existen fronteras entre los países y todos somos inquilinos de una misma nave espacial, que es este planeta y que debemos intentar sanarla y protegerla, porque es la única que tenemos.

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Cuando estás allá afuera y la Tierra se ve más pequeña y parece que pudieras sostenerla en tu mano, ¿dejan de importar las obligaciones mundanas, como pagar la renta?

Buena pregunta, cuando volví la primera vez del espacio, sentí que había cambiado mucho como persona, ¡pero después me acordé que había que pagar la renta! También me volví a enojar cuando me quedé atascado en un embotellamiento. Ahí es cuando te das cuenta que no ha cambiado todo en ti, pero el espacio sí influyó en una parte tuya, algo interno. Durante la misión, claro que no te preocupas por pagar la renta, tienes tu atención puesta en la seguridad, en aprovechar al máximo la experiencia.

Se habla mucho de “pensar fuera de la caja”, ¿esta frase adquiere una perspectiva distinta cuando no sólo estás fuera de la caja, sino fuera de absolutamente de todo lo que compartimos los seres humanos?

Hoy nos estamos embarcando en una fase nueva en lo que a la exploración del espacio se refiere. Hasta ahora, sólo ha sido explorado por astronautas de los gobiernos, de los estados. Pero ya se abrió la posibilidad de hacerlo de forma privada, aunque de momento sea sólo para las personas que cuentan con los medios económicos. Pero eso no significa que la puerta no se abra. Esperemos que con el paso del tiempo el precio de un viaje al espacio sea más accesible. ¡Eso sí es pensar fuera de la caja! Hasta ahora, las personas comunes no se habían planteado la posibilidad de viajar al espacio, pero cada día eso es una posibilidad que puede concretarse.

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En este 2022, dirigirás uno de estos primeros viajes al espacio de carácter privado, ¿cómo te has preparado para ello? (La entrevista se realizó antes de la misión)

Llevaré tres astronautas de origen privado privados (el empresario estadounidense Larry Connor, el ex piloto de combate israelí Eytan Stibbe y el inversionista y filántropo Mark Pathy) en la cápsula con destino a la Estación Espacial Internacional. Ahí, realizarán los experimentos que cada uno ha desarrollado con organismos privados de Estados Unidos, Canadá e Israel, respectivamente, en la misma línea que desde hace mucho tiempo han desarrollado la NASA y otras agencias.

Desde afuera, esto se parece mucho a una misión gubernamental, pero hay que entender que se trata de astronautas de origen privado. Serán los primeros en poder trabajar con esa vista tan hermosa.

 

¿Cuál es la parte más dura en el entrenamiento de un astronauta?

Mucha gente cree que es la parte física, pero la verdad es que no existe casi ningún requisito físico para ser astronauta. Hay que tener una buena condición y estar saludable, sin enfermedades que pudieran agravarse en el espacio, pero tampoco hace falta ser un atleta o correr maratones.

La parte más dura de estos astronautas es arrancarlos de sus vidas comunes, de sus negocios, y que su mente se concentre en aprender cómo funcionan los sistemas de la Estación Espacial Internacional y de la cápsula, porque no están acostumbrados.

En “Crónicas marcianas”, Ray Bradbury plantea esa necesidad conquistadora que tiene el ser humano, de esta necesidad de explotar los recursos hasta que se acaben y en ese momento, buscar recursos en el espacio. ¿Es difícil cambiar esta mentalidad cuando ya estamos viendo que se planea explorar el espacio con un capital privado?

Lo primero que aprendes cuando eres parte de la tripulación de un viaje espacial es que se trata de un trabajo en equipo. No es un deporte individual. Representa un esfuerzo que debemos hacer todos juntos y cuando alguien falla, entre todos lo ayudamos a corregir el error. Cuando uno falla, espera que sus compañeros lo ayuden.

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Esa misma complicidad se traduce en la necesidad que tenemos de proteger nuestro planeta. Desde el espacio te queda claro que es único, distinto a todo lo que existe a su alrededor. Es el único que tenemos.

Estoy convencido que si una persona viaja al espacio cuando regresa, no se olvida de ello.

Estuviste en la Estación Espacial Internacional junto a un astronauta ruso, Mikhail Tyurin, que tradicionalmente la cultura pop occidental de los años de la Guerra Fría calificó como “villanos”. Cuando te encuentras tan lejos conviviendo con un ser humano que por un mero accidente nació en un territorio diferente al tuyo, ¿adquiere otra perspectiva esto que te menciono?

Lo dijiste muy bien: es un mero accidente lo que ha hecho que nos nacer en diferentes territorios. En el fondo, la carrera de astronauta es un filtro y cuando llega el momento de volar juntos nos damos cuenta que en nuestras personalidades, en lo interno, son muy similares. La Estación Espacial Internacional es el mejor ejemplo de cómo funciona la cooperación entre los países. Incluso hoy, que tenemos ciertos roces con los rusos, esta cooperación sigue adelante. Además, a medida que baja el nivel de autoridad, entre astronautas y cosmonautas nos llevamos muy bien.

Suele haber diferencias entre los managers, pero nosotros, los astronautas, estamos cortados por la misma tela.

Tú hablas varios idiomas, entre ellos el ruso. Y tu compañero, asumo que hablaba inglés. ¿En qué idioma se comunicaban en la Estación?

En ambos, dependiendo de la conversación. Solíamos comer en el módulo ruso y hablábamos en ruso. Pero si realizábamos alguna tarea en la parte americana, cambiábamos al inglés.

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Hoy, desgraciadamente, la cosa es un poco distinta. En ese entonces éramos tres y ahora son siete astronautas, así que suelen andar más separados. Los rusos en la parte rusa y los americanos en la otra. Es una lástima, porque la convivencia internacional desde mi punto de vista, es fundamental.

Estuviste 215 días en el espacio, durante tu misión más larga. Para quienes vivimos el confinamiento a consecuencia del coronavirus, una de las cosas más complejas fue escucharnos a nosotros mismos y a nuestros pensamientos, estar con nosotros mismos y conservar la salud mental. ¿Cómo viviste tú el encierro tomando en cuenta que una vez estuviste tanto tiempo en una cápsula fuera del planeta?

La diferencia es que cuando estuvimos en el espacio, esperábamos que sucediera ese aislamiento. Pero con el Covid nos llegó de improvisto. Además, en el espacio contábamos con medios de comunicación a la Tierra. Podíamos llamar a cualquier persona siempre y cuando tuviéramos el número. Eso nos permitía mantener el contacto con la familia y los amigos. Existe un cierto paralelismo con lo que pasó con el Covid, sobre todo porque la tecnología nos permitía estar en contacto lo que pasaba afuera.

Cuando uno se va de viaje de trabajo, se siente triste dejar a la familia. Cuando abandonas el planeta, ¿el desprendimiento es más fuerte?

Sí, vengo de una carrera militar en la marina y cuando te embarcas por muchos meses, se siente eso que dices. Pero aún así, cuentas con medios de comunicación.

En mi caso, durante mis tres misiones espaciales, mi hijo tuvo un año, luego tres años y seis años. Cuando era mayor, pudo entender que su padre estaba en el espacio, pero eso no hacía que fuera menos duro. Las carreras militares o aquellas en las que pasas mucho tiempo fuera de casa, se ejercen o bien por necesidad o, como en mi caso, por pasión. Es lo que soy y no me arrepiento. Ya volví y estoy con mi hijo. Fue una historia bonita y guardo hermosos recuerdos de ella.

La ciencia ficción televisiva y cinematográfica ha producido dos grandes franquicias: Star Wars y Star Trek. La visión bélica y la cooperativa, respectivamente, ¿cuál te gusta más?

Tengo que confesar que no soy fan de la ciencia ficción. No sigo a ninguna de las dos sagas. Conozco un poco más Star Wars, pero nunca he visto un episodio de Star Trek. Es raro para una persona de mi profesión, pero siempre vi el espacio como algo que era mucho más real.

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Lo cierto es de acuerdo con el documental “Mira La Luna” (dirigido por Eduard Bosch) tú querías ser astronauta desde que eras niño, aunque a veces dudabas que eso fuera posible. ¿Cuál fue el punto de no retorno, cuando dijiste: este es mi camino?

Efectivamente, cuando era chico estaba enamorado con la idea de ser astronauta, pero después se me perdía un poco. Cuando hice el curso de piloto y fui aviador naval, había estudiado Ingeniería Aeronáutica en la Universidad, quería hacer que envolviera ambas actividades. Eso es lo que hacen los pilotos de pruebas. Leí un artículo en el que decían que los graduados de la Escuela Naval Militar de Pilotos de Pruebas terminaban siendo astronautas. En esa lista estaban Buzz Aldrin, Neil Armstrong, entre muchos otros y eso hizo que renaciera mi sueño de ser astronauta. Entonces tenía 25 años.

Recientemente, fuiste incluido en el Salón de la Fama de los Astronautas, ¿quiénes fueron los cosmonautas que te marcaron?

En mi juventud, mis primeros héroes fueron John Glenn, Alan Shepard, John Young, Neil Armstrong. Todos ellos están también en el Salón de la Fama y son mis referencias. Además, he tenido la fortuna de conocer a algunos, sobre todo a John Young, que aún estaba activo cuando entré a la NASA. Era una persona que no hablaba mucho, pero cuando hablaba todos lo escuchábamos atentamente.

En “Space Oddity”, Bowie canta acerca del Mayor Tom, que por una complicación tecnológica no podrá volver a la Tierra. ¿Pasó por tu cabeza algo así en las ocasiones que estuviste en el espacio?

En la canción, el astronauta muere. Nunca se me ocurrió que pudiera sucederme, porque la conexión que tenemos con la nave es muy importante para nosotros. Es nuestra línea de vida y la apreciamos muchísimo. Hubo un caso en el pasado de una rebeldía entre la tripulación y la Tierra, pero ya estamos en un punto de desarrollo en que podemos enfrentar casi cualquier situación que se presente.

Independientemente de las misiones que realizaste en el espacio, también has oficiado bodas. Supongo que resulta muy atractivo para la gente que los case un astronauta.

Sí (risas), incluso en México. Trabajo con gente joven y hay muchos a quienes conocí trabajando como especialista espacial en Washington que me pidieron que los case. No tengo ningún tipo de papel que me acredite para hacerlo, pero son ceremonias simbólicas que oficio con mucho gusto.

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¿Y las parejas siguen juntas? ¿Tienes buena mano?

Sí, las tres (risas).

¿Extrañas el espacio?

Pues pensaba que no, porque mi carrera había terminado y estaba contengo con todo lo que logré. Ya estaba enfocado en otras cosas. Pero ahora que surgió la posibilidad de regresar, ya quiero que pase. Estoy impaciente por el lanzamiento.

La comercialización del espacio 

El 13 de noviembre de 2021, Michael López-Alegría fue incluido en el prestigioso Salón de la Fama de los Astronautas de los Estados Unidos. También recibieron el honor sus compañeros veteranos Pamela Melroy y Scott Kelly, como parte de la decimonovena generación de esta sociedad. La ceremonia se llevó a cabo en el Complejo de Visitantes del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.

“Heredé mi gusto por los viajes y la aventura de mi madre; mi padre me inculcó la noción de que todo es posible. Por ellos que estoy aquí”, dijo.

Como defensor de la comercialización del espacio, el cosmonauta también enfatizó la necesidad de que las agencias espaciales gubernamentales hagan su parte para facilitar el establecimiento de una economía robusta en la órbita terrestre baja con el fin de proporcionar una transición fluida del gobierno a las estaciones espaciales comerciales.

“Si bien es función de los gobiernos expandir nuevas fronteras y luego hacerse a un lado en favor de los empresarios comerciales, sin un incentivo de lucro, los comerciantes se quedarán en casa. La NASA no puede permitirse una brecha en el acceso a una plataforma LEO; debe expandir sus horizontes y permitir que Private Astronaut Missions analice la gama de oportunidades de generación de ingresos, incluida la publicidad, la ubicación de la marca e incluso el entretenimiento”, concluyó el astronauta Michael López-Alegría.

 

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