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Los 5 peores momentos de tu primer día de trabajo…

Escrito por: Walter Gassire Gallegos

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Por fin lo has logrado: después de 34 entrevistas, siete análisis químicos y repetir hasta el hartazgo que tu peor defecto es que “eres un perfeccionista”, te han dado el trabajo de tus sueños. Es tu primer día en la oficina y por fin entiendes esa frase de “hoy es el primer día del resto de mi vida”. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Como siempre, el primer día en todas partes tiene sus bemoles y éstos son los cinco peores momentos que vivirás el primer día en tu nueva chamba.

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1. Llegar ridículamente temprano… o escandalosamente tarde.

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Después de hacer un mapa mental de cómo te irás al trabajo, por fin te lanzas a la aventura que significa tomar por primera vez ese camino ( a menos que seas como yo y lo hayas recorrido literalmente de manera previa). El asunto es que con el cambio de horario y tu nerviosismo, terminas llegando 30 minutos antes… o 45 minutos después. En la primera opción,  no te queda de otra más que pararte solito con un café, esperando a que Recursos Humanos venga a rescatarte. En la segunda, quisieras morir en ese momento que entras  y explicar cada uno de los infortunios que te hicieron llegar tan tarde. Pero, ya nada importa, es tu primer día y ya estás ahí.

2. ” Disculpa, ¿Cuál era tu nombre?”

Con la nueva modalidad del “open office”, dejaste la soledad del cubículo para convivir frente a frente con un equipo de 73 personas… y se espera que te sepas tu nombre. Si tienes suerte, tendrás a alguien quien realmente adora hacer su trabajo y te presentará con cada uno de ellos. Si no, se te indicará cuál es tu aparato (en donde vas a trabajar, malpensado) y tardarás ocho meses en conocer cada uno de los nombres. De cualquier manera, seguro terminarás preguntándole los nombres a tus compañeros una y otra vez… por lo menos hasta la primera borrachera.

3. “Este… ¿Dónde prendo mi monitor?”

En tu CV te vendiste como lo último en conocimientos de tecnología, poco menos que Bill Gates. A decir de tu entrevista, tienes la experiencia de toda la plantilla laboral de Google, combinada con el empuje y arriesgue de un Vine Star de 14 años… pero la computadora que te dieron está configurada en sueco (una parte el amor de tu antecesor por Estocolmo, una parte de venganza) y no tienes ni idea siquiera de cuál es el arroba… la a con la ruedita alrededor que va en tu correo electrónico, Zuckerberg.

4. ¿Dónde comes?

Eres el nuevo y a la hora de la comida llega ese incómodo momento en que no tienes idea de dónde comerás. Por suerte, nunca falta el buen samaritano que te da un norte o te une a su grupo Godin a la caza del alimento… Godin. Si tienes suerte, ya resolviste la hora de la comida por lo que te queda de carrera en este lugar, si no, igual te toca el típico grupito de “éste lugar es buenísimo y baratísimo: ¡350 pesos el menú, y sólo 75 pesos la bebida!”, al cual te verás en la pena de decirles “paso”, e ir a buscar tu comida en solitario como el godin estepario.

5. “Sí, tu contrato dice que a las siete, pero la camiseta dice que hasta donde el cuerpo aguante…”

Te prometieron que saldrías a tu hora, a menos que haya reporte… el asunto es que hay cuatro reportes a la semana. Lo bueno es que el viernes no hay reporte: nomás inventario. Tú, tranquilo.

Y así ha sido tu primer día y, aunque fue desconcertante y abrumador, son las 11 de la noche y apenas vas llegando a casa, tienes esa sensación de que aprenderás muchas cosas, y podrás crecer profesionalmente. Y, ¿sabes qué? Seguramente tienes razón.

TEXTO: JIMENA GÓMEZ

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