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Finanzas personales, vive sin deudas

Escrito por: erick.tapia

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En la escuela nos enseñan química, matemáticas, física… pero no hay ninguna materia que nos prepare para administrar el dinero y el crédito. Para eso llegó Resuelve Tu Deuda, quienes explican la importancia de la cultura financiera y de cómo mantener un historial crediticio impecable.

En actualidad de Revista OPEN Juan Pablo Zorrilla de Resuelve tu deuda nos habla de finanzas personales

Por Mayalen Elizondo  /  Foto de VÍctor GonzÁlez W.

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Según nuestra sociedad, hablar de dinero es de mal gusto. Pero es peor acumular una deuda enorme por no saber usar una tarjeta de crédito; encima, creer que con cubrir el saldo mínimo saldará la deuda en algún momento. La falta de cultura financiera en México es preocupante; la gente podría ahorrarse muchos dolores de cabeza al proponerse aprender al respecto. Sería ideal que instituciones bancarias impartieran cursos de finanzas personales obligatorios, antes de otorgar un crédito o conceder un plástico.

Juan Pablo Zorrilla, cofundador y codirector de Resuelve Tu Deuda, ha ayudado mediante esta empresa reparadora de crédito a superar un bache económico y restablecer un historial crediticio de la forma menos ‘dolorosa’ posible. Juan Pablo cree que el que exista mucha gente endeudada en nuestro país es una corresponsabilidad entre el consumidor y los bancos. “Es fácil decir que la culpa de que alguien esté sobreendeudado sea del banco, de ese ente con corbata que abusa de los pobres tipos que no saben lo que hacen. Es una postura cómoda; la víctima que necesita ser defendida. Lo cierto es que se da una situación de sobreendeudamiento por una falta de cultura financiera que no sólo es responsabilidad del banco, sino también del gobierno”, comenta Zorrilla. “No existe un programa en la educación que hable de finanzas personales; nos enseñan química, física, geografía; pero no nos explican qué es una chequera, una tarjeta de crédito o la importancia de un seguro de gastos médicos. Eso se aprende a la mala”.

El financiero está convencido de que el banco juega un papel importante en capacitar a las personas. Hay pocos que dan cursos de finanzas personales que orientan a la gente a decidir qué es lo que más le conviene. “Los bancos promueven el uso de la tarjeta desde un punto de vista equivocado, como si ésta fuera un excedente del ingreso, no un medio de pago. La gente cae en la tentación del ‘Compre ahora y pague después’”. También cree que los usuarios de tarjetas de crédito no conocen cómo funcionan los intereses ni saben que si únicamente pagas el saldo mínimo, tu deuda se multiplicará. Ésos son los resultados de una pobre cultura financiera: “educar es un esfuerzo que hay que hacer junto a las autoridades, los bancos y las personas; no podemos caer en el paternalismo de que toda la responsabilidad recaiga en el banco”.

Pero, ¿qué tan endeudada está la población en México?, Juan Pablo dice que “es relativo, depende con qué lo compares”. La cartera de crédito –dice- se divide en tres rubros: el comercial, que son los créditos dados a empresas, gobierno e interbancarios; ahí está el 60% de la cartera de créditos en nuestro país, a tasas bajas. La segunda cartera es la de consumo: tarjetas de crédito, préstamos de nómina o personales y los ABCD (Adquisición de Bienes de Consumo y uso Duradero), que son tiendas departamentales que venden a crédito refrigeradores y esas cosas. Aquí también entran los créditos automotrices. El tercer rubro es el hipotecario. Cada uno posee características particulares; la principal de la cartera de consumo es que no tiene una garantía detrás, excepto el automotriz. Es aquí donde se concentra la mayor cartera vencida, porque no hay garantías.

Entonces, ¿cuántas tarjetas hay? Podría parecer que medio México tiene una tarjeta de crédito. Pero no es así. En Estados Unidos existen 300 millones y 300 millones de habitantes; en México hay 100 millones de habitantes, pero sólo 27 millones de tarjetas; de esos 27 millones, sólo 17 son “recurrentes”, es decir, que están en uso. Existen 10 millones de plásticos que están “guardados en el cajón”, o se usan sólo en viajes o emergencias. Las recurrentes son las que se usan por lo menos una vez al mes. Esos 17 millones de tarjetas están concentradas en 10 millones de personas; la gente no tiene sólo una tarjeta, el promedio es de 1.7 por persona. De esos 10 millones de personas, solo el 10% no puede pagar, “entonces tienes 1 millón de personas que tienen deuda. En realidad no es mucha si tomamos en cuenta que somos 100 millones de habitantes; es un mercado muy de nicho. ¿Qué tan endeudado está el mexicano promedio?, por lo menos con los bancos, pareciera que no mucho; comparado con otros países, definitivamente poco”, asegura Juan Pablo Zorrilla.

 

LA MALA EDUCACIÓN

En el país existe poca educación financiera por varios factores, entre ellos, un tema de usos y costumbres. “El problema viene de un tema sociológico, habría que revisar varios estudios pero hablar de dinero es de mal gusto. Es visto como algo sucio; si tocaste dinero, hay que lavarse las manos. Existe la percepción de que el que tiene dinero es un tipo malo, que abusa de la gente; por eso hay que ocultar que se tiene dinero. La gente no tiene un interés más allá de ver al dinero como una herramienta”, asegura Zorrilla.

Evidentemente el dinero no te va a hacer feliz por sí solo, pero vaya que ayuda a encontrar la felicidad. “Si voy a ser igual de infeliz siendo rico que pobre, pues prefiero ser rico. Hay culturas que aceptan hablar abiertamente del dinero, como la estadounidense. Allá es normal tocar esos temas”, afirma Juan Pablo, quien estudió un MBA en la Universidad de Stanford, en California.

Actualmente hay acciones que se deben reconocer, como la Semana Nacional de Educación Financiera de la Condusef, pero faltan más iniciativas de ese tipo. El cofundador de Resuelve Tu Deuda cree que sería importante acercar la educación financiera a toda la población. “Debería haber materias en las preparatorias o universidades que enseñen a usar el dinero como una herramienta que nos beneficiará”. Hay que considerar que la ignorancia no elimina la responsabilidad de pagar la tarjeta puntualmente.

REPARAR EL CRÉDITO

Resuelve Tu Deuda, en palabras cotidianas, es un intermediario entre el deudor que no puede pagar y el acreedor que no puede cobrar, ya sea banco o tienda departamental. “Hasta hace poco más de cuatro años, en México no existía una entidad que funcionara como ese intermediario que volviera a comunicar a las dos partes; cuando buscas a alguien para que pague, es común que la persona desaparezca. Nosotros le quitamos el tema emocional a la relación banco-deudor”.

Para que el modelo funcione, debe haber voluntad de pago; el deudor sabe que le conviene pagar. Una vez que se definió que el cliente puede ahorrar y entra al programa, se establece la cantidad que el deudor ahorrará mes a mes; ese monto será menor que lo que le pagaría al banco mensualmente. El ahorro, la empresa lo guarda con un tercero y cuando la cantidad es lo suficientemente interesante para el banco, Resuelve Tu Deuda lo contacta y le dice que el cliente “X” le debe y ya demostró que no puede pagar, pero que tiene disponibles 15 mil pesos (lo que se juntó del ahorro mensual) y si los quiere. Entonces, se le paga al banco y así se hace hasta que se liquidan todas las deudas de un cliente.

Esta empresa también vuelve a hacer al cliente sujeto de crédito, mediante un préstamo de acuerdo con la cantidad que ahorró, ya que conoce perfectamente la capacidad de pago de “X”. Con esa capacidad construyen un crédito que se reporta al Buró y empiezan a rehacer su historial crediticio. Así, “X” llega con el banco y demuestra que además de haber liquidado sus deudas, ya pagó un crédito que le fue otorgado y está en capacidad de pedirle uno nuevo al banco.

Los criterios para aceptar a un cliente son: personas que tengan deuda en tarjeta de crédito, préstamos personales con descuento vía nómina y algunas tiendas departamentales. El monto mínimo de deuda que toman es de 35 mil pesos; este programa tradicional dura en promedio 24 meses. También hay un programa exprés para gente que dejó de pagar hace tiempo y no sabe ni cuánto debe, ni a quién, pero tiene el dinero y desea negociar su deuda. Resuelve Tu Deuda ayuda a que ésta baje, gestiona la liquidación y lo rehabilita como sujeto de crédito. Ese programa es para personas que deben desde diez mil pesos.

Juan Pablo explica el modelo de negocio para Resuelve tu Deuda: “cobramos dos comisiones; una mensual de 55 pesos por cada 10 mil de deuda. Con eso asesoramos al cliente, nos envían las llamadas de los cobradores, controlamos su ahorro, le damos ánimo y negociamos su deuda desde el primer día que entra al programa. La segunda comisión es de éxito: es del 15% del ahorro que le logramos al cliente; es decir, si debe 50 mil pesos y acaba pagando 20 mil, de esos 30 mil que conseguimos de descuento, le cobramos el 15%; en este caso, 4 mil 500 pesos. La idea es que el cliente siempre pague menos que lo que debía cuando llegó con nosotros”, explica el experto en finanzas.

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REGULACIÓN DEL SECTOR

La figura de la reparadora de crédito todavía no está regulada. “Desde que arrancamos buscamos una relación con la CNBV y la CONDUSEF: el tema de la reparadora se puede prostituir fácilmente ya que estamos haciendo que personas ahorren y, de alguna forma, administramos sus fondos. Esto lo hacemos a través de la aseguradora Allianz, lo cual le da transparencia al asunto; nosotros no captamos el dinero y éste lo maneja ese tercero. La regulación es fundamental, la hemos propuesto desde que arrancamos hace cuatro años. Hoy tienen problemas más graves que atender, se ha vuelto difícil convencerlos de regular este espacio. Lo que hemos hecho, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, es autorregularnos. Tenemos pláticas con otras reparadoras, para tratar de implementar las mejores prácticas e impedir que puedan entrar al sector empresas patito”, comenta Juan Pablo. “El crédito no es un demonio; por ejemplo, si le das un taladro a un niño de tres años, llenará la pared de agujeros; si no es que le saca un ojo al hermano y, de paso, el suyo. El taladro en buenas manos es una herramienta fantástica. Si le das tarjetas a alguien con baja madurez financiera, será un desastre. En manos de alguien responsable, es una forma de fomentar el consumo”.

Definitivamente el crédito en cualquiera de sus formas es algo que tenemos que entender perfectamente para sacarle provecho a tantos y tan buenos instrumentos financieros que hay actualmente en el mercado. Se trata de perderle el miedo a las tarjetas y, si por algo ya estamos sobre endeudados, recurrir a instituciones como Resuelve Tu Deuda. Lo peor que se puede hacer es ignorar el problema, pues éste no desaparecerá por arte de magia. Informarse, preguntar y acercarse a los bancos es básico para adquirir una cultura financiera.

TIPS DE FINANZAS PERSONALES

  • Es básico hacer un presupuesto de ingresos/gastos. Es el inicio de las finanzas personales sanas. Puede sonar complicado o tedioso, pero sin  ese paso, no se puede avanzar más.
  • Analiza el ‘gasto hormiga’: cafés, cigarrillos, boleada de zapatos. Eso da una idea de en qué se va el dinero; reduciéndolo, puedes incorporar esto al  ahorro.
  • Planea cuánto destinarás de tu ingreso a comida, transporte, educación o diversión. Así sabes cuánto puedes ahorrar y cuánto gastar en tarjetas de crédito.
  • Nunca tengas más de dos tarjetas de crédito. No las necesitas, no vas a impresionar a nadie y sólo pagarás anualidades. Las dos que hay que tener son la “gorda” y la “flaca”. La primera es la que te da promociones y puntos. Tiene un límite de crédito alto, al igual que su tasa y anualidad; es la que hay que usar diario y la que hay que pagar a final de mes, para no generar intereses. La segunda es la que no te da promociones, pero tiene anualidad y tasa baja. ésa no la usas diario, es para una emergencia y ‘fondea’ únicamente durante uno o dos meses; no es un crédito para toda la vida.
  • Ahorra con objetivos claros y alcanzables: quiero ahorrar para un coche. ¿Cuándo y cuánto tendré que ahorrar para el enganche? Eso moverá tu presupuesto, pero verás el impacto que tiene ahorrar para alcanzar una meta. Ahorrar con un objetivo en mente reduce el ‘sacrificio’: sabes que al final del camino hay una recompensa.
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