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Los nuevos nómadas: México y sus migrantes

Escrito por: Walter Gassire Gallegos

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Por Elia Baltazar
Fotoartes: Jesús Victorio

En México hay muy poca población extranjera en comparación con otros países. En este país de 120 millones de personas, hay apenas 149,019 extranjeros con permiso temporal o permanente de residencia, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) de 2017.

Su presencia es más común en los estados del centro del país, sobre todo en Ciudad de México, donde reside la mayoría. Hay más estadounidenses, sudamericanos y centroamericanos y, en el caso de estos últimos, la mayoría son migrantes que intentaron llegar a Estados Unidos y al no lograrlo se quedaron en México.

Migración México

Por las similitudes de tipo físico y hasta cultural, los centroamericanos casi pasan desapercibidos. Pero su trabajo no. “El 100% de la cosecha de café la levanta mano de obra guatemalteca”, afirma Roberto Casillas. Esto porque México no tiene la experiencia suficiente para levantar un cultivo. Por lo tanto, dice, la aportación de estos trabajadores agrícolas es muy importante no sólo para Chiapas sino para el país.
“Tenemos que analizar su aporte no sólo por su grado académico, sino por la importancia de su trabajo, de lo que significa para la economía nacional esa mano de obra abundante y barata”.

Como la que aportan los mexicanos a países como Estados Unidos y Canadá, donde reside la mayoría de connacionales en el extranjero. De los 12.02 millones de mexicanos que residen en el extranjero, 97.33% está en Estados Unidos y hay 118,249 que viven en Canadá.

Uno de ellos es Ulises García. En el Estado de México, este trabajador mexicano se dedicaba a purificar agua. Aunque tenía dinero suficiente para mantener a su esposa y sus dos hijos, no tenía oportunidades de mejorar económicamente. Por eso muchas veces consideró emigrar de manera ilegal a Estados Unidos, como muchos de sus conocidos, pero siempre desistió.

Todos por México: construyendo el país al que aspiramos

Un día, una de sus hermanas le comentó acerca de un trabajo en Canadá, en el sector de la construcción. Todos los gastos de su viaje de ida los pagaría la persona que manejaba el programa. Ulises aplicó sin pensarlo mucho y tres meses después recibió su número de vuelo y el nombre del lugar en donde viviría. Dudó, pero finalmente tomó sus cosas y se marchó. Sólo por tres años, pensó. Hasta juntar el dinero para construir una casa más grande y tener una mejor vida.

Desde entonces han pasado 12 años. Ulises no planea regresar a México, no volvió a ver a su familia y sólo mantiene el contacto a la distancia, aunque está seguro de que lo quieren. “Las cosas ya no serían como yo las dejé, ya nada es como lo recuerdo y el trato ya no sería lo mismo con ellos”, dice.

LOS PEORES TRABAJOS QUE EXISTEN

Como Ulises, muchos mexicanos y centroamericanos trabajan en el sector de la construcción en Canadá. “Aquí hay dos tipos de vida para los migrantes como yo: trabajar sin parar y no hacer casi nunca nada más, o perder todo tu dinero en alcohol y otros vicios, y yo me decidí por la primera”, dice.

“Mi vida aquí es el trabajo, hace mucho tiempo que dejé de tomar y casi nunca voy a fiestas porque me gusta estar tranquilo”, añade. A sus 50 años, no se arrepiente de haber migrado: “Siempre pensaba que aún faltaba más para lograr lo que yo quería, el tiempo pasó y cuando me di cuenta ya me había quedado a vivir aquí de manera permanente”.

¿Migrar o no? ¿La mejor opción?

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