Experiencias

Colorado: Destino Itinerante

por Walter Gassire Gallegos

Por: Pepe Treviño  / Fotos: Federico de Jesús

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Con añoranza, decido hacer un viaje por los Estados Unidos, específicamente al estado de Colorado, la entidad con más arraigo a la industria ferroviaria, que cuenta con una serie de trenes temáticos e históricos, los cuales me hicieron sentir que hacía un viaje a través del tiempo. El periplo comenzó en Denver, la capital, ciudad que se caracteriza por una vida desenfadada. Quizá se deba a que sus habitantes vi- ven a los pies de Rocky Mountains, también a que John Hickenlooper, el gobernador que cuando no gobierna, hace cerveza en una de sus múltiples microcervecerías.

TRIBUS GASTRONÓMICAS

Y como dicen que Denver es un buen lugar para orientarse (o recuperarse del jet lag) antes de explorar la región, opté por seguir las instrucciones de los viajeros en ésta, la Mile High City, urbe ubicada a una milla de altura (por ello el apodo), la cual fusiona el salvaje Oeste con el hip cosmopolita.

Para comprobarlo asisto a The Fort, un restaurante temático que hace alusión a las historias de indios y vaqueros. Incluso a la entrada, un grupo de músicos interpretan piezas de tribus indias para que el comensal comience a vivir la experiencia.

Ya en la mesa, elijo la especialidad de la casa: cortes de búfalo, alce y codorniz, todos elaborados con recetas de antaño. www.thefort.com

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HOTEL TEMÁTICO

Con la idea de ser inducido para vivir este viaje a través del tiempo, opto por hospedarme en Hotel Teatro, un complejo de hospedaje boutique poseedor de cuatro diamantes, ubicado justo en el corazón del barrio histórico de la ciudad.

Cada una de las 110 habitaciones están decoradas de forma personalizada, quizá por ello ha sido galardonado como uno de los mejores por diversas firmas y medios de comunicación.

Se encuentra en un edificio construido originalmente en 1911, antes fue casa de John Evans, segundo gobernador territorial de Colorado, después, oficinas del Tranvía Metropolitano hasta que fue renovado por la empresa de diseño Telluride —que forma parte de Frank Studios— para reflejar la riqueza arquitectónica del predio. Todo fue obra de la diseñadora Catalina Frank que logró acentuar las facetas existentes de la arquitectura para crear áreas acogedoras. www.hotelteatro.com

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MIXÓLOGO ALQUIMISTA

Sin embargo, se me antoja un trago y aunque es tarde, me voy al bar Green Russell. Aquí, intercambio mis primeras palabras con un local, con el mixólogo Merlin. Parece un chiste, pero al igual que su nombre, este personaje que luce una infinidad de tatuajes en sus brazos. Le hace honor a su nombre a través de los tragos, pues cual alquimista, prepara y experimenta con pócimas para elaborar cocteles perfectos.

Mientras le doy sorbos a mi trago, descubro que el bar está planeado para que nunca se convierta en antro. Cuenta con pequeñas mesas, perfectas para evitar el bullicio que generan las hordas de Godínez que eventualmente visitan un bar después de su jornada de trabajo. www.greenrussell.com

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HIPSTERS, BARISTAS Y CAFÉ

Es temprano y estoy en Union Central. Parece que todo ha sido planeado para que conozca la estación a fondo, pues mi tren que me llevará a Grand Junction se ha retrasado por dos horas.

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Como un buen entusiasta del café, antes de salir del hotel le había preguntado al concierge acerca de una cafetería que ofreciera el mejor de la ciudad. Sin titubear, me recomendó Aviano Coffee, un sitio atendido por baristas hipsters de la tercera ola. Desde que pongo un pie, descubro que estoy en el paraíso de la cafeína. Hay granos de Bolivia, Colombia, Brasil, Kenia y otros territorios de los que no me acuerdo bien. Con la dosis perfecta, salgo de ahí y tomo un taxi para llegar a tiempo a Union Station, el edificio de donde partirá mi tren a la tierra de los viñedos, Grand Junction. www.avianocoffee.com

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DENVER – GRAND JUNCTION

El viaje en tren, me había dicho un local, es sólo para turistas. Pero aunque hace dos horas más de camino que un auto (ocho en total des- de Denver), hay una serie de paisajes que me arrancaron el aliento.

El tren que me llevó fue Amtrak California Zephyr. Fue un viaje en el cual pude disfrutar de unas vistas increíbles. Cruzamos lagos, ríos, manantiales y alucinantes valles, todo al compás de grandes servicios a bordo, como las comidas calientes, todas ellas preparadas por chefs.

Así llegué a Grand Junction, un pueblo amistoso y bohemio, donde los atractivos turísticos principales se componen por paisajes asombrosos, viñedos románticos, montañas teñidas de rojo y una pujante vida gastronómica.

Así lo descubro en 626 On Rood, restaurante que me consintió con un corte Black Angus de medio kilogramo (necesito energía para la actividad de mañana), así como vino, vino y más vino. www.626onrood.com

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CARRETERA PARA EL TREN A DURANGO

Al siguiente día, la nostalgia y la resaca me invaden. Es la hora de hacer el último viaje carretero. Debo llegar a Silverton, el pequeño pueblo desde donde parte el tren histórico que me llevará a la ciudad norteamericana de Durango. La historia señala que este tren llegó a Durango el 5 de agosto 1881 y la construcción de la línea de Silverton comenzó en el otoño de ese mismo año.

Aunque para julio de 1882 se completaron las pistas a Silverton. Fue justo en esta fecha cuando la máquina de vapor ya transportaba

tanto carga y pasajeros, aunque su principal peso era la plata y mineral de oro proveniente de las minas del sureste de Colorado.

Ahora sí me siento como todo un expedicionario que viaja en una joya histórica. Imagino como esta máquina de acero surcaba territorios inhóspitos para filmar grandes películas del Oeste, antes de que México abriera sus puertas a la industria cinematográfica estadounidense. Sin duda, un viaje en el tiempo y el espacio que sería capaz de repetir. www.durangotrain.com

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