Cuidado personal

¿En verdad quieres ser feliz?

por Walter Gassire Gallegos

Por: Saza Ramírez

La felicidad, un concepto completamente subjetivo y casi imposible de definir sin generar polémicas. Constantemente escucho en las sesiones que facilito la pregunta del millón: ¿CÓMO SER FELIZ?

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Hasta hace poco, si deseabas una respuesta a esta pregunta, estabas casi obligado a basarte en argumentos procedentes de líderes espirituales. O si tenías suerte, te podías basar en conversaciones a altas horas de la noche con familia, amigos y amigas, que en ocasiones te quedabas igual o más confundido de como empezaste. Actualmente es un tema que los científicos le han dedicado mucho tiempo. Ahora tenemos una idea bastante buena de qué se necesita para conseguir una vida feliz y plena.

Estudios realizados comprueban que el deseo más común entre los seres humanos es SER FELIZ, te soy honesta yo también me pregunto cómo es que sería tener una vida plena, no creo que exista una sola respuesta, pero sí creo que tú puedes lograr responder a esta pregunta y tener una vida mucho más clara y con tus objetivos bien puestos.

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La felicidad es algo que nos esmeramos por encontrar y mantener, incluso cuando es demasiado efímera. Por lo general, ser feliz significa sentirse satisfecho, alegre y tener la sensación de que la vida es significativa. Hasta hoy no conozco a nadie que esté alegre y eufórico todo el tiempo, pero algunas personas definitivamente se sienten más satisfechas que otras. Algunos estudios revelan que la felicidad no tiene mucha relación con el materialismo, ¿entonces de qué se trata?

Alguna vez te has preguntado ¿qué significa ser feliz para ti?

Como siempre lo digo, no creo que existan fórmulas mágicas, ni varitas que concedan deseos, lo que sí existe es el nivel de compromiso que tengas contigo para lograr algo, y en este caso es qué tanto quieres vivir en un estado de felicidad.

En lo personal la felicidad no es un objetivo, es el camino. Te confieso que no ha sido nada fácil mantenerme, pero te aseguro que lo único que necesitas es tener la convicción y elegir hacerlo, lo que vayas descubriendo es parte de…

Te comparto algunas claves que a mi me apoyan a sentirme feliz.

  • Vivir el aquí y ahora: Te pasas media vida invirtiendo en tu futuro, preparándote para lo que viene, pensando en si tendrás trabajo o una persona con la que compartir tu vida. Te inculcan que pienses en el mañana, en cada paso que das, de modo que una buena parte de tu presente la dedicas a pensar en lo que vas experimentar dentro de unos años.

Después, llegas al último tercio de tu vida y te sorprendes a ti mismo con frecuencia enganchado a tu pasado, rememorando cuando podías hacer tal cosa, cuándo aún tenías las fuerzas para tal otra o cuándo cualquier tiempo pasado fue mejor.

De esta sutil manera te pasas prácticamente la totalidad de tu vida desviando tu atención hacia el pasado o el futuro. Y mientras, tu calendario implacable,  ha seguido avanzando y la vida ha seguido su curso. “¿Dónde ha estado el presente que no me he enterado?”- piensas.

Y es que el presente, la vida real, es lo que pasa mientras sigues ensimismado en el pasado o te anticipas al futuro. Vuelve, estás aquí y ahora. Te dejo con uno de esos cuentos de la India que te hacen reflexionar sobre cómo estás enfocando tu vida: ¿se te está escapando algo, o por el contrario te la bebes a pequeños sorbos?

Escucha esta historia:

Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime ¿qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas?

El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto de tu vida.

  • Fluir: No significa pasarlo bien o disfrutar, sino navegar sin resistencia, adaptando el curso y la actitud a las condiciones externas que no controlamos. Esta falta de resistencia es la que hace que el camino sea más agradable.

No estamos fluyendo cuando: tenemos sentimientos de frustración, enfado, envidia, celos, o tenemos la sensación de que todo es difícil, o que requiere mucho esfuerzo. Si le tienes que poner mucho esfuerzo, es posible que estés yendo contracorriente.

Estamos fluyendo cuando: tenemos la sensación de que la situación es fácil, nos sentimos serenos, tranquilos, entusiasmados, alegres, confiados, aceptamos lo que sucede y nos responsabilizamos de cambiarlo cuando no es lo que queremos.

  • Practica el arte de agradecer: Una gran cantidad de estudios confirma que la gratitud es buena para la salud: reduce la ansiedad y la depresión, ayuda a ser más positivo, fortalece las relaciones con los demás y fomenta la compasión. También se ha demostrado que aumenta la sensación de felicidad. Te confieso que el agradecer a mi me funciona de maravilla, me pone de inmediato en un estado de alerta, me ayuda a aterrizar y a sorprenderme de lo bendecida que soy.

Algunas personas tienen un mayor “nivel de gratitud” de manera natural o son naturalmente propensas a sentirse agradecidas. Sin embargo, puedes entrenarte para desarrollar una “actitud de gratitud” sin importar lo alto o bajo que sea tu nivel de gratitud.

Evita abordar las situaciones o las personas como si “merecieras” algo de ellas. Esto no significa que debas tolerar la falta de respeto o el maltrato, sino que por el contrario, significa que debes tratar a las personas como son sin sentir que tienes “derecho” a beneficios o acciones en específico.

Acumula todas las pequeñas cosas alegres que te sucedan durante el día. Puedes llevar un diario y anotarlas en el. Por ejemplo, si no hubo tráfico en el camino, si encontraste estacionamiento cerca del sitio al que ibas o, si tu amigo dijo algo muy gracioso que te hizo reír, si alguien te sonrió al caminar por la calle, si te dijeron que te quieren, escribe todas esas cosas. Probablemente descubras que tienes más cosas por las que sentirte agradecido de lo que hubieras imaginado.

Comparte tu gratitud con los demás. Una palabra de agradecimiento, aun si es una breve, puede hacer que alguien se sienta apreciado. Compartir tu gratitud con los demás también te ayudará a recordar las cosas por las que te sientes agradecido.

Deja que las cosas buenas se asimilen. No es suficiente con solo notar las cosas buenas cuando suceden. Tómate realmente el tiempo para pensar en ellas y dejar que esas experiencias se fijen en tu memoria. Recordar conscientemente la frase “Este es un momento maravilloso y quiero recordar lo agradecido que me siento por eso” puede ayudarte a almacenar esos recuerdos para cuando lleguen momentos difíciles.

Deseo que encuentres el estado de felicidad que te permita gozar más de tu vida, de maravillarte de lo que te rodea, de agradecer que respiras y sentir todo lo que te llega.

Quiero agradecerte que seas parte de esta fascinante comunidad de seres humanos que queremos vivir en conciencia, realmente me llena el alma de gozo saber que eres tú quien está leyendo esto. 

Recibe un abrazo apretujado.

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