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Mon Laferte: Triunfa en el auditorio, en la vida y en todo…

por Walter Gassire Gallegos

Los éxitos cosechados en tan poco tiempo, han convertido a esta cantautora en todo un fenómeno musical. Su voz y sus letras son capaces de seducir a cualquiera que la escuche por primera vez; esto explica la naturalidad y lo rápido que fue su crossover.

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El más reciente álbum de la chilena está titulado ‘La Trenza’. Con este, son ya dos discos de su carrera que alcanzan Platino en su país. En México, por lo pronto, la cantante ofrecerá tres conciertos en el Auditorio Nacional dando fe al inusitado éxito que ha tenido en nuestro país. Pero, ¿cómo lidia con el éxito la cantautora que, hasta hace muy poco tiempo, aún se movía en metro?

Estuviste de gira en Estados unidos durante un largo tiempo, ¿cómo es cruzar la frontera después de Trump?
Estaba en Estados Unidos cuando ganó. La gente estaba muy triste y la energía de los conciertos muy pesada. Su mal triunfo nos sorprendió justo a la mitad de la gira.

No haces canción política, pero quienes van a tus conciertos en Estados unidos son latinos, ¿te gusta ser su válvula de escape? No es algo que haya buscado, porque no hago música política, pero termino siendo eso que dices, una válvula de escape. El día que ganó Trump yo estaba tocando en Nueva York y cuando se terminó el show, hubo gente que se me acercó llorando a decirme: “gracias por darnos un poco de alegría, ya que hoy fue un día de mierda”. De repente me presionan mucho en redes sociales, tipo “di algo del gasolinazo o de apoyo a tal o cual causa”. Y pues aunque no quiera, sí soy esa válvula de escape.

Hacer un concierto de música en español en Estados Unidos hoy en día, ya se antoja por sí solo como un acto de protesta…

¡Y lo es! Lo más triste es que aunque nos indignen las medidas que está tomando Trump, existe una mayoría que votó por él. Es duro darte cuenta que hay gente tan racista. No logro entender el mundo en que vivo. Pero vamos a regresar a tocar, si nos dejan pasar.

El video de “Amárrame” lo grabastE En un barrio en Miami, ¿cómo sentiste el ambiente?

Era una colonia de haitianos en Miami. Súper buena onda todos los vecinos. Querían que los grabáramos a todos en el video. Y eso que nos habían dicho: “es muy peligroso, no se metan ahí”. Nos quedamos a dormir ahí en el barrio y en la noche yo salí a comprar algo a la esquina y todo bien. Nunca nada es como te lo cuentan.

“¿Peligroso?” les hubieras dicho: yo viví en el centro de la ciudad de México.

¡Ya no me da miedo nada! Te subes al Metro en Ciudad de México en hora pico ¡y ya eres invencible!

“Amárrame” está muy ligado al sonido de los dos primeros discos de Juanes, la colaboración se antojaba como algo natural…

Sí, de pronto uno dice cumbia y te transportas a Colombia, ¿no? Pero en realidad, la cumbia ya es algo mucho más latino. Esta cumbia que hice tiene algo de andino, de la chicha de Perú. Cuando escribí la canción no era tan cumbia, sino más electrónica. Por eso no la grabé en “Volumen 1”, pero cuando empecé a hacer canciones para este disco, la retomé. Un día estaba en Tulum, de vacaciones, andando en bici y empecé a escuchar unos sonidos a lo lejos que me hicieron repensar la canción. Al principio no pensé tanto en una colaboración para ella, pero después sí, porque es como una conversación sexosa y se prestaba para hacer un dueto. Lo que no me imaginé es que Juanes aceptara acompañarme.

¿Te gustaba Juanes antes de grabar?

Mucho, hace muchos años, recién tuve cable en mi casa, veía mucho MTV. Un día apareció Juanes con “A Dios le pido” y me encantó su mezcla entre rockero y latino. Muy diferente a lo que había escuchado. Me volví súper fan suyo.

Además, ambos tienen un pasado metalero…

¡Sí! Cuando nos conocimos, empezamos a platicar y él me contó de Ekhymosis, su banda de metal, y yo de mi paso por Mystica Girls. Él es súper fan de Metallica, no descansó hasta tocar con ellos. Eso nos conectó mucho, nuestro pasado metalero.

“Volumen 1” fue un disco grabado en casa que se volvió enorme, asumo que este disco llega a otro nivel porque se hizo de una forma mucho menos “artesanal”.

Sí, agradezco que ahora mi música sí suene bien, y me refiero a la sonoridad: la voz clarita, la tarola, el platillo… todo está en su lugar. La producción fue con Manú Jalil, el director de mi banda, él me ayudó con los arreglos musicales. No hay otro productor, así que no hay más culpables que yo de lo que aquí pasó. De hecho, aunque es un disco muy pegado a lo latino y al folclor, me estoy acercando más a la guitarra eléctrica y haciendo solos.

Hace muchos años, subiste un video a tus redes sociales justo después de volver a tu casa luego de un concierto de Juan Gabriel y de pronto, estuviste a punto de grabar con él…

¡Fue horrible! Se me hizo grabar con él, porque me enviaron el tema con su voz y me dijeron: “ya sólo falta coordinar que se junten tú y Alberto en Los Ángeles, en su casa, para platicar los detalles del tema”. Él había enviado un correo donde confirmaba que quería grabar conmigo y que le gustaba mi voz, pero no lo pude conocer porque murió. Lloré muchísimo, porque sí soy su fan. Yo quería preguntarle de dónde venían esas canciones tan honestas que componía.

¿Cómo no fallarle a la juventud actual? ¿Te consideras su inspiración?
Es muy raro. Ya hay un montón de covers de mis canciones en Internet y es raro. Hago canciones porque me gusta y de repente alguien les toma tanto aprecia que las graba, es raro. No he terminado de digerirlo y quizá cuando sea viejita, me caiga el 20. Sólo no quiero fallarle a los chavos.