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Así se vivió el Knotfest 2017

por Walter Gassire Gallegos

Pese a su reducción de dos a un día y un cartel que fue blanco de críticas, porque de la popularidad masiva que distinguía a sus headliners en ediciones anteriores, esta vez se apostó por contratar a agrupaciones de culto, la tercera edición del Knotfest en México salió airosa de la prueba.

Por Arturo Flores

El clima fue benigno y la disposición de los músicos para entretener a la audiencia fue completa, por lo que una vez más se colgó a la salida del festival el letrero de “See you in 2018”.

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De acuerdo con los organizadores, fuimos alrededor 35 mil personas las que este sábado viajamos al Foro Pegaso de la capital del Estado de México, para contemplar la actuación de A Perfect Circle, Stone Sour, Korn, Ill Niño, Antharx y Children of Bodom, entre otros artistas, que representan cada uno las tantísimas variantes que se han desprendido del tronco común del heavy metal.

Si bien el escenario principal, Knot Stage, gozó una de una decente sonorización –mucho mejor a medida que avanzaba la tarde –en el Day of the Gusano Stage, segundo en importancia, por momentos la aglomeración de persona, la ausencia de repetidoras y la capacidad del PA limitaban la calidad con la que se podía escuchar la música. Y es que para desgracia de los asistentes, el metal es un género que se tiene que escuchar a volúmenes muy altos, o mejor no se oye.

Sin embargo, por energía no paramos. Prueba de ello fue la intensa actuación de Korn, una banda que jamás muestra holgazanería sobre las tablas. Jonathan Davis, a sus 46 años y con una incipiente barriga que ya no combina tan bien con sus acostumbradas enaguas faldas a su ascendencia escocesa, sigue siendo un demonio que no para de escupir lumbre en el escenario.

Los originarios de Bakersfield, California, descargaron un set compuesto por hits, sin sorpresas ni alguno de los numerosos covers que han versionado a lo largo de su existencia. “Blind” fue la canción que abre su legendario disco debut en 1994, la que más celebrada fue, casi al final de su actuación, pero no menos energéticas resultaron “Y’all want a single (el tema que le escribieron a Sony cuando la compañía les pidió escribir un sencillo radial y en la que se menciona la palabra “fuck” casi 90 veces), “Falling away from me” y “Freak on a leash”.

Antes, ese mismo escenario principal fue tomado por Corey Taylor. El vocalista de Slipknot, una especial de “Pitbull metalero” al que todo mundo invita a realizar colaboraciones, actuó en nuestro país por segunda ocasión con su grupo alterno, Stone Sour. Un proyecto que hace tiempo dejó de ser marginal y ya se ganó su sitio como cabeza de cartel en festivales. Sin máscara, Corey luce como un tipo mucho más alegre y carismático que tras el disfraz de Slipknot.

Esta vez fueron los fans más aferrados quienes lucieron overoles y caretas en el moshpit, mientras que Corey se devivía en agradecimientos hacia la gente, por su presencia en el Knotfest. “Say you’ll haunt me “ y “Through the glass” representaron gloriosos momentos para quienes, ya bastante bebidos, deseaban cantar coros mucho más pegajosos.

Lo más emotivo de la jornada llegó poco antes de que tuviéramos que atrasar una hora nuestros relojes debido al fin del horario de verano. De hecho, retrocedimos más bien 18 años en el tiempo hasta 1999, año en el que Billy Howerdel y Maynard James Keenan formaron A Perfect Circle.

Los recuerdos, como las luces en tonos azulados, se desparramaban encima de los músicos. En esta ocasión James Iha, Matt McJunkins y Jeff Friedl, quienes junto a Howerdel y Keenan repasaron el repertorio fundamental de una de las súper agrupaciones más interesantes de la década de los dosmiles. “Weak and powerless”, “Thomas”, “Magdalena” y el cover a “Imagine”, de John Lennon, dieron justo en el punto débil de una audiencia que en muchos sectores pasaba de los 30 años: la nostalgia.

Ahí, el slam se vio relegado por quienes prefirieron cantar amplificados por las pantallas. Maynard no interactuó con la audiencia, como es su costumbre también al frente de Tool, más allá de un par de agradecimientos. Se mantuvo a raya, como un espectro que se contoneaba detrás de una pared luminosa y de humo, aunque su voz resonó poderosa en medio de la noche toluqueña. Pero Billy hizo las veces de frontman, a veces haciendo de segunda voz y otras corriendo de lado a lado del Knot Stage.

La gran ausente fue la que sin dudas es la canción más popular del Círculo Perfecto: Judith. Pero tampoco resultó imprescindible para un concierto que, pese a ser nicho, sin duda ya adquirió la estatura de histórico.

En una versión mucho más conservadora que las anteriores, con un grupo anfitrión, Slipknot, que esta vez no se presentó en su propio festival y un público que pareció extrañarlo bastante, headliners a quienes se cuestionó su poder de convocatoria, y algunos detalles de logística que podrían mejorarse, como la insuficiencia de los sanitarios para satisfacer las demandas de un público metalero acostumbrado a beber con singular alegría, el Knotfest 2017 salió delante de su tercera vida.

La promesa por una cuarta edición colgó sobre las cabezas de quienes se retiraban por la puerta principal con destino al estacionamiento. Esperemos se cumpla de cabo a rabo.

Fotos cortesía de Zepeda Brothers