Sexo y relaciones

El amor en tiempo de acostones

por Walter Gassire Gallegos

El amor es una condición humana necesaria, un instinto de compañía que tiene muchos rostros y que va acompañándonos desde la infancia hasta el último día en nuestra estancia en la tierra. Tiene tantas vertientes; el amor al trabajo, a la familia, a uno mismo y por supuesto la búsqueda eterna de aquella persona que será nuestro complemento durante años (o al menos eso quisiéramos).

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¿Quién no ha tenido un corazón destruido en sus manos? Es parte necesaria del crecimiento humano el haber pasado al menos alguna vez por una decepción amorosa ya que ahí es donde una persona aprende perfectamente sobre lo que necesita, lo que no y lo que jamás debería permitir.

Así mismo ¿cuántas veces hemos hecho daño a una persona que se ha enamorado de nosotros? Muchos hemos sido partícipes como verdugos en la historia de aquellas personas que soñaban una historia rosa a nuestro lado…sin embargo, ese dolor provocado no cruza por nosotros hasta que la vida acomoda las piezas de este ajedrez llamado amor y nos derrota ahora a nosotros.

Si nos pusiéramos a hablar sobre historias de amor, nos podríamos echar una antología completa por persona, ya que a veces, estas han sucedido solamente en la mente de las personas; en silencio. Otras han sido a la distancia, otras ya no existen y algunas han atravesado juntos los tiempos.

Es en verdad interesante y hasta cierto punto “chistoso” el creer en este tipo de relaciones tan formales en un mundo en donde la tecnología, el trabajo y la misma economía han hecho que el interés de las personas en formalizar una relación desaparezca; es triste el saber que el encanto de sonreír a alguien a la distancia, sostener una mirada, enviar una bebida y saludar con un “hola” ha sido cambiado por un “me gusta”, un “match” o un “a 130 metros”…

El mundo gira de prisa, la sociedad exige, el trabajo es demandante y no existe tiempo para “amar” aunque muy profundamente cada ser humano busca (como ya lo dijimos) hasta por instinto encontrar a su par, diga lo que diga. El problema viene cuando por fin existe la posibilidad de conocer a aquella persona, la barrera que uno mismo produce al encuentro; es decir: ya todo tiene que pasar de forma fugaz, una cena, una relación sexual y ahí le paramos por que no tengo tiempo para formalizar algo…

¿Qué pasaría si nos permitiéramos ser humanos nuevamente y dejáramos a un lado el celular? ¿Qué pasaría si analizaras que esa persona con la que saliste no es un “match” o un “ser vivo” más; sino que es un saco lleno de historias y recuerdos; que respira, sueña y que no es solamente un ente detrás de una pantalla o una persona que aceptó salir contigo por ocasión única…que tal vez valdría la pena dejarle la oportunidad de “honrarla” con tu invitación de nuevo.

Date la oportunidad de sentir, deja atrás el “no hay tiempo”, permítete darte el chance de regalarle más que un buen acostón a aquella persona, descubre si su compañía te es grata después de 2 o 3 citas, no evalúes cada cosa que diga o haga en una primer cita; no es un examen. No trates de quedar bien, se tú y descubre que eres más que un casanova express, abre un poco tu corazón y permítete sentir. Si no es la persona indicada y te lastiman ¡que bien!…te darás cuenta que estás vivo y que las oportunidades van y vienen.

Para concluir, un día que vayas caminando, independiente de ir viendo quién esta “buena” y quién no, quién te gusta y quién no, date un segundo para imaginar la vida de algunas personas que pasan a tu lado…que simpático será el ver que también sueñan, piensan, sienten, han llorado, se han enamorado, han lastimado, tal vez no tienen a sus padres y al final…nunca los volverás a ver.

No cierres tus puertas, en algún lado está esa persona, ese mundo que de alguna forma complementará al tuyo, ese mundo que dices no querer pero que en secreto o muy inconscientemente querrás tener un domingo por la tarde para ver netflix…

Walter Gassire / Editor Digital OPEN