Deportes

LAS MUJERES PERFECTAS

por Jafet Muñiz
TERMINÓ SU RUTINA EN LA BARRA DE EQUILIBRIO. MIENTRAS, LA GENTE APLAUDÍA Y ELLA NO ENTENDÍA QUÉ PASABA. LA CALIFICACIÓN ERA 1.00. “ME PREGUNTABA SI CAMBIARÍAN LA CALIFICACIÓN A 9.00 O QUÉ; TODO EL MUNDO ESTABA CONFUNDIDO Y YO SABÍA QUE MI RUTINA NO HABÍA ESTADO TAN MAL”. ERA NADIA COMANECI, LA RUMANA QUE A SUS 14 AÑOS, NO SÓLO OBTUVO LA CALIFICACIÓN PERFECTA EN GIMNASIA OLÍMPICA, SINO QUE FORZÓ A MODIFICAR LOS TABLEROS DE CALIFICACIÓN PORQUE NO TENÍAN ESPACIO PARA COLOCAR EL 10.00.

 

En un mundo organizado y regido por hombres, el deportivo no es la excepción. Pero en éste, resulta insostenible el argumento de que las mujeres son el sexo débil (término acuñado por algún varón, seguramente). Ese gran mito se desploma, al momento de ver –y festejar– triunfos como el de Nadia; sobreponiéndose a cualquier género sexual.

 

La primera aparición femenina en Juegos Olímpicos fue en Paris, en 1900. Diecinueve mujeres participaron en tenis y golf. Dos disciplinas que hoy ya son suyas. “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”, reza la máxima popular; y sí, detrás de Sampras o Agassi, están las no menos grandes Steffi Graf, María Sharapova, Monica Seles o Martina Navratilova. “No me podía dormir pensando en eso; cuando terminé el último punto, fue lo máximo, fue el momento más lindo de mi vida”, dijo Gabriela Sabatini, después de conquistar el US Open en 1990. Una horda de chicas que parecen inmunes a muchas de las preocupaciones –nimiedades o no– que padecen sus congéneres, porque en la cabeza prevalece sólo un objetivo: ser la número uno.

 

El caso del golf es muy curioso. Aun cuando Annika Sorenstam está al mismo nivel que Woods, Nicklaus o Arnie Palmer, la fama no es la misma para ella. “¿Te han dicho alguna vez que te pareces mucho a Annika Sorenstam?”, es la pregunta que le hacen algunas personas, ella contesta, “¿a quién?”.

 

En el mundo, eldeporte se ve con ojos de macho y ellas no gozan la misma popularidad o la fama de la que goza un Michael Jordan o cualquier jugador de los Yankees. Sin embargo, los logros de Sorenstam la ubican, ni más ni menos como la mejor golfista del mundo. A sus 36 años, no sólo ha triunfado en 69 campeonatos de la LPGA, también obtuvo ocho veces el premio a la Jugadora del Año, y en su bolso atesora ganancias que ascienden a los 20 millones de dólares. Sin embargo, el ser la única mujer que ha jugado en un PGA Tour varonil desde 1945, no la exenta de la áspera crítica masculina, la cual (sobra decir) tiene un peso severo dentro del ambiente deportivo. De hecho, alguna vez su colega Scott Verplank la criticó duramente por ser mujer y jugar en el famoso torneo Colonial; después de ver su capacidad, se disculpó.

 

Lee la nota completa en nuestra edición impresa de noviembre de 2007.