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KIKÍN FONSECA: EL MEJOR AMIGO DEL GOL

por Jafet Muñiz
EL DELANTERO MÁS MEDIÁTICO DEL FÚTBOL MEXICANO CONTEMPORÁNEO, DE 1,84 METROS DE ALTURA Y 79 KILOGRAMOS DE PESO, SABE DECIR LO JUSTO EN EL MOMENTO ADECUADO DESDE QUE DEBUTARA EN LA PROFESIÓN, EL 22 DE JULIO DE 2001.

 

“Mi mejor gol es el próximo”, repite con picardía cuando le quieren hacer elegir entre sus hazañas.

 

Si José Francisco Fonseca Guzmán ‘Kikín’, nacido el 2 de octubre de 1979 en León, Guanajuato, no hubiera sido futbolista, se habría dedicado a la comunicación, o a la psicología.

 

Apasionado, simpático, el buen chico que jamás niega un autógrafo o una entrevista al final del partido, también sabe anotar. Su récord es llamativo: ya lleva cuatro partidos en los que ha marcado tres goles.

 

Heredó su apodo, Kikín, de un hermano muerto prematuramente y a quien siempre dedica sus logros. Pequeña gran máquina de facturar en el sistema publicitario del fútbol mexicano, Fonseca fue en sus inicios un prometedor jugador de béisbol. También se animó con el básquetbol. Descubrió el balompié cuando tenía 17 años y desde entonces nadie le ganó en perseverancia, paciencia y dedicación para obtener su primera oportunidad profesional.

 

Tuvo su paso por Europa al ser contratado por el Benfica luego del Mundial de Alemania. Con el equipo portugués disputó ocho partidos de liga, marcó un gol y disputó 13 minutos en seis partidos de Champions League.

 

No pierde las esperanzas. Él quiere regresar al Viejo Continente. Mientras tanto, en uno de los pases más caros de la historia del fútbol azteca, llegó a Tigres Rayados de Monterrey como el gran salvador.

 

Hugo Sánchez lo ha convocado para la selección y se esperan grandes cosas de ‘Kikín’ en la próxima Copa América.

 

Cuando llegaste de Portugal, el presidente Calderón ordenó aumentar el precio de la tortilla. ¿Había relación entre estas dos circunstancias?

(Risas) No, pero fue algo bueno para el negocio de la familia.

 

Pero eso va a poner en riesgo el amor que te tiene la gente…

Medio de broma lo comentaba entre mis amigos, pero la verdad es que lo mejor es que las cosas tengan un precio justo, que nos convenga a todos.

 

Llegaste vestido de negro, muy a la europea… vienes muy elegante de Portugal…

Sí, tienes razón, supongo que eso fue la influencia de mis compañeros de equipo. Había griegos, rusos, italianos… tenía que estar a tono con ellos y adaptar mi estilo al europeo. Sí, mi ropa es casi toda de allá. Aprendí también algo de portugués, no demasiado.

 

Espero que no te hayas traído la tristeza…

La tristeza del fado… aunque, debo decirte que mis amigos portugueses no tienen nada de melancólico. Mis amigos de allá son muy alegres. Lisboa es una ciudad hermosa, donde se vive muy bien y los portugueses son personas amables, abiertas, que inmediatamente te brindan su amistad. Es un lugar también muy católico, visité muchas veces el santuario de la Virgen de Fátima, que es para ellos como la Guadalupe para nosotros.

 

¿Y las chicas portuguesas?

Son bonitas, aunque un poco reservadas y si no estás dentro de su círculo social, tendrá alguien que presentártelas, pues no es posible acercarte a ellas en la calle y que te presten atención.

 

Lee la entrevista completa en nuestra edición impresa de junio de 2007.