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JULIO CÉSAR CHÁVEZ JR.: EL HIJO PRÓDIGO

por Jafet Muñiz
POCAS PERSONAS A SUS 21 AÑOS TIENEN CLARO SU DESTINO. JULIO CÉSAR CHÁVEZ JR. ES UNO DE ESOS AFORTUNADOS; A SU CORTA EDAD, EL BOXEADOR YA TIENE EN LOS BOLSILLOS NUMEROSAS VICTORIAS PERO TAMBIÉN LA RESPONSABILIDAD DE PORTAR UN APELLIDO QUE LO SITÚA EN EL OJO DE LAS CRÍTICAS.

 

“Diez peleas”, dijo Chávez; 10 enfrentamientos serían una prueba para que su hijo demostrara si realmente tenía lo que se necesitaba en un ring. Eso fue hace cinco años y hoy el joven pugilista posee un récord todavía impecable: 34 triunfos y un sólo empate. Y es que, prácticamente es imposible ignorar el llamado de la sangre, a Julio César Chávez Jr. le tocó a los 17, cuando decidió la tarea nada fácil de seguir los pasos de su padre.

 

El joven Julio César nació un 16 de febrero, en Culiacán Sinaloa. Entonces su padre tenía 50 triunfos. No pasó mucho tiempo para que ‘Julito’, como lo llamaban, acompañara a su padre a las peleas y se emocionara junto a él con cada victoria que iría acumulando. Muy pronto dejaría entrever su verdadera pasión por el box, sin darse cuenta de que aquel hombre con quien regresaba siempre a casa, era el rey de esa disciplina.

 

Aun con este enamoramiento, los planes del joven no eran los de volverse un boxeador profesional, no todavía. Como adolescente, pasó por una etapa difícil, en la que no sólo vivió el escrutinio mediático frente a una supuesta relación entre su padre y la actriz Salma Hayek, también el consecuente divorcio sus progenitores. Después de pasar un año en Riverside, donde vivía con su madre, Chávez Jr. decidió volver a México para anunciar sus ganas de seguir el camino triunfal de su ídolo.

 

Lee la nota completa en nuestra edición impresa de febrero 2008.