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Hector Suárez Gomís – El pionero del Stand Up Comedy en México

por Walter Gassire Gallegos

En 2013, cuando se transmitió el “Roast” a Héctor Suárez por Comedy Central, muchos medios de comunicación se sorprendieron de los chistes pasados de tono que su hijo, Héctor Suárez Gomís, realizó acerca de su padre. Sobre todo, los que tenían que ver con su alcoholismo y su debilidad por las mujeres jóvenes.

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Pero además, se reprodujo la réplica del intérprete de “El No Hay” a Suárez Gomís: “Fíjate cuánto no te amo, mira cuánto te amo que además de montarte y dirigirte tu monólogo de ‘El Pelón en tiempos de cólera’ ahí, yo he permitido que pusieras en mi boca una cantidad de errores que otros padres cometieron con sus hijos”.

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La realidad es que el monólogo lo escribió Suárez Gomís. Y nunca existió un pleito entre padre hijo, cosa que queda clara después de escuchar el amor que ambos se profesan a la primera oportunidad, pero en un país poco acostumbrado a los tonos y las reglas del Stand-up comedy, fue natural que surgiera un malentendido

Lo que pocos saben es que tú mismo escribiste el guión…
Fuimos un grupo de escritores. Yo escribí lo mío, pero sabía perfectamente por dónde me iban a joder, que me iban a chingar con mis fotos encuerado en los tiempos de ‘Diseñador ambos sexos’ y cosas así. Por fortuna, para entonces yo ya había escrito cosas sobre mí y mi papá, como ‘Te veo pálido, ¡ah! ¡Es que has vivido a la sombra de tu padre’. Así que se lo regalé a mi papá para que me lo dijera en ‘Los Locos Suárez’. Hubo dos o tres cosas de las que me dijeron en el ‘Roast’ que me hicieron reír muchísimo, porque crecí viendo comedia como esa, en otro idioma, y me sentí plenamente identificado. Por eso los millennials, que son los grandes prófugos de la TV, los que crecieron viendo televisión en otros idiomas en You- Tube, conectan con el stand-up comedy. Porque ahora lo tienen en su propio idioma.

El día que fui a tu show,en los agradecimientos, don Héctor dijo, a propósito de ti: “este muchacho se la pasaba entre libros y gimnasios, ni parecía hijo mío”. ¿Ese tipo de diferencias nunca trazó una brecha entre los dos?

No, porque había otras cosas que nos unían, como que soy actor desde que era niño. El box, por ejemplo, fue otra cosa que nos unió desde que yo tenía 4 años. Aunque a él no le gustaba el futbol, abrió su corazón para llevarme a verlo. Disfrutamos juntos todo el cine y el teatro del mundo. Escuchamos mucha música. Y luego, cuando cumplí 11 años, me llevó a Nueva York a ver mucho teatro musical.

Se habla poco de tu mamá, Pepita Gomís. ¿Hay algo de su personalidad que quedara en ti?
La obsesión por saberlo todo.

¿Te atrae la numerología, disciplina que ella practica?
No, pero sí la cultura, que me viene de mi abuelo y de mi tía, que es escritora. Todos ellos eran de museos, libros y pinturas.

¿Cómo tomó tu papá tu decisión de convertirte en actor?
No hubo tiempo de planteársela. Si te metes a mi Instagram, ahí está la escena con la que debuté. Yo tenía cinco años. Empecé jugando, me seguí jugando y de repente tenía ya 25 años y esto se había convertido en lo que me daba de comer. No me di cuenta en qué momento decidí que esto sería mi vida.

Otra cosa que distingue a los Suárez es su carácter fuerte.
No creo que en el carácter fuerte, sino en tener o no carácter. Yo nunca me peleo, defiendo mi posición; no me dejo, que es diferente. Jamás me verás haciéndola de pedo sin razón.

¿Qué te decían entonces otros niños de los personajes que hacía tu papá?
Es algo con lo que viví siempre, donde quiera que íbamos alguien conocía a mi papá. No le pongo atención porque es normal. Durante la época de ‘¿Qué nos pasa?’ llegó a ser irreal. Mi papá era como Luis Miguel, las personas se agolpaban para saludarlo. No había celulares, pero todos querían un autógrafo. Su gira en Estados unidos no fue en teatros, sino en rodeos para 20mil personas. Héctor Suárez no era alguien conocido, ¡era un ídolo!

¿Algún productor te rechazó por ser su hijo?

Hubo de todo. A los amigos de mi papá los conozco de toda la vida. Actores y actrices de su generación me tratan con mucho cariño. Pero sí hubo productores que nunca lo quisieron, ni tampoco a mí.

¿Te planteabas ser mejor que él?

¡Nunca! Sería una pendejada. El 95% del medio artístico nunca será mejor que mi papá. ¿Por qué iba a serlo yo? Yo no me dedico a esto porque quiera ser mejor que él, sino porque me apasiona hacerlo. Cuando me dicen que nunca seré mejor que mi papá, les contesto: pues no, nadie lo será.

Los actores tienden a ocultar sus defectos, pero tú no tienes empacho en reconocer que te falta un testículo.

Porque más que vergüenza, me parece algo muy cagado. Tuve un accidente en el futbol. En una jugada, el delantero iba con el balón, lo alcancé para quitárselo y él se barrió hundiéndome los tacos en el testículo izquierdo. Lo perdí. A partir de ahí, cada dos o tres años tuve que hacerme estudios porque existía la posibilidad de que me diera cáncer. ¡Me hacían un ultrasonido en los huevos! Pero uno tenía vida y el otro estaba muerto. Hecho una pasa, porque nunca me lo quitaron.

Pero no pasó nada. Tengo dos hijos divinos y no recuerdo una sola vez, teniendo relaciones con una mujer, en la que ella pasara lista y comprobara que yo venía con dos huevos. ¡Ni se nota!

Cuando me sucedió, toda la escuela se enteró, porque estuve tres semanas en cama. Las niñas me llevaban huevos de chocolate de regalo y como todos se burlaban, empecé a reírme de mí mismo yo también. Además, para la comedia es un asunto que funciona muchísimo.

¿Recuerdas el primer stand-up que viste?

Sí. Vi a Bill Cosby. Me gustaba desde chavito, así que en 1985 ó 1986 me compré un boleto para ir- lo a ver en “Bill Cosby himself”. Me acuerdo cómo salió al escenario, se sentó en una silla porque tiene problemas con sus rodillas y durante casi dos horas nos contó su vida, nos platicó de su familia y sus hijos.

Y aunque casi ninguno de los que estábamos ahí éramos negros o teníamos cinco hijos, nos identificábamos y nos moríamos de risa, porque en nuestra casa pasaba lo mismo que en la suya. Yo no sabía que existía ese tipo de comedia, pero se convirtió en mi obsesión. Me compré todos los libros que encontré y empecé a ver más y más stand up. Como en México no existía algo así, me metí en la cabeza que tenía hacer uno antes de cumplir 40.

¿Te sientes responsable de esta moda de stand-up que vivimos en México?

No es que me sienta, es que lo soy. Nunca hubiera ocurrido si ‘El Pelón’ no hubiera sido exitoso. Que después Franco Escamilla llenara el Auditorio Nacional es consecuencia de eso. Hubo momentos claves en el desarrollo del stand-up en México: Uno de ellos que ‘El Pelón’ fue un éxito. Comedy Central entró a América Latina, decide hacer stand-up y la única referencia fui yo. Así que junto al mero-mero del canal, otro güey que le dicen ‘El Roñas’ y yo, planeamos las alineaciones para las primeros dos años de stand-up en Comedy Central. Además, hicimos algunos festivales y de ahí salieron los standuperos que hoy no paran de trabajar. Así se creó una bola de nieve.

Luego de las amenazas que recibió tu papá a principios de este año, ¿cómo evaluarías los riesgos de ser un comediante en México?

No puedes callarte ante nada. Esto no viene del Gobierno ni del Presidente, sino de alguien que los usa como escudo para chingar. Pero así fuera el Gobierno; en pleno siglo XXI y en 2017, no concibo a un país que se le quiera domar. La política crecerían mucho si los políticos abiertamente permitieran que uno se pudiera burlar de ellos.

No puedes perderte por nada el resto de la entrevista que le hicimos a este gran ícono de la comedia en México, corre por tu edición impresa de OPEN y conoce la verdadera relación entre los Locos Suárez…