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Zurdok: “No somos una banda de museo”

por erick.tapia

En el marco del lanzamiento de su disco recopilatorio titulado Gran Salto 1997-2014, el grupo habla de lo que fue, de lo que es y de lo que viene.

Por Arturo F. Flores (@arthuralangore) / Foto: Víctor Ayala (@VictorAyala)

El 30 de mayo pasado, Luis Gerardo Garza se sentó al piano, se acomodó de lado la melena rubia y le preguntó a la inquieta audiencia del Teatro Metropólitan: “¿quieren a Zurdok para siempre?”.

Lo que Chetes –el apodo que Luis carga desde niño a causa del tamaño de sus mejillas– pronunció como presentación al track que abre el disco Maquillaje (2007), fue una pregunta durante la entrevista que sostuvimos un día antes del con- cierto de regreso de la banda: ¿Es éste un regreso definitivo?

“Será por un tiempo”, responde lacónicamente el guitarrista y cantante. “Tenemos un contrato por un disco más, a ver qué pasa”.

David Izquierdo, guitarrista también y reconocido artista gráfico autor entre otras obras de la portada de Hombre sintetizador (1999), el segundo disco de Zurdok, interviene enfático: “Lo que más nos emociona de este regreso es precisa- mente entrar al estudio para hacer música nueva, no tanto tocar el catálogo que ya tenemos”.

Chetes rubrica: “Estuvieron chidos los 90, pero no somos un grupo de museo”.

Me viene a la cabeza la letra de una de sus canciones que bien pudiera ilustrar el momento: “y me pregunté: ¿cuántos pasos podemos dar?”.

UNA BANDA DE MUSEO

La actuación de la agrupación también integrada en la actualidad por el bajista y vocalista Maurizio Terracina, el tecladista Cátsup Hernández y el baterista invitado Rojo García, tanto en el Vive Latino como en el Metropólitan deja en claro que el grupo, más allá de no haber tenido más de dos o tres sencillos que en realidad sonaron muy poco en la radio, estableció una legión de fans que supo aguardar por más de doce años para volver a escuchar sus canciones. Cierto que hubo una reunión casi efímera de Izquierdo con Fernando Martz a mediados de la primera década del dosmil, pero sus seguidores no se vieron seducidos por ella.

Ahora, el grupo originario de Monterrey planea entrar al estudio a finales de año para lanzar su nuevo álbum en los primeros meses de 2015, ignorando aún si lo hará con un productor o en soledad.

En estos años en los que cada uno estuvo dedicado a sus proyectos personales, las cosas en la industria cambiaron mucho, reconoce Chetes, “la vida de los discos se hizo muy corta, algunos apenas duran una semana en la atención de la gente. Las personas quieren todo muy rápido y desechable. Muchos chavos ven videos porque les gustan, sin reparar ni siquiera en qué grupo es”.

Cátsup le da la razón. Cuando le pregunto a cada uno qué está escuchando, el tecladista coloca su Iphone en la mesa ovalada en la estamos reunidos y confiesa: “no sé cómo se llaman, yo sólo tengo canciones que me laten, las guardo en mi desktop y las reconozco por la fotito”.

David también se refiere a los años en que estuvo alejado de sus compañeros y se concentró en la pintura, una actividad por demás solitaria. “En cambio, la música es mucha fies- ta”, menciona, “quizá por eso el regreso fue tan natural. Yo sí extrañaba estar viajando”.

FANS DE POISON Y GUNS

Hacemos un poco de historia. Delante de un ejército de botellas de pet llenas de agua, un platón con frituras y un paquete con discos de Reyno que alguien dejó entre nosotros, recordamos que cuando firmaron su primer contrato con la desaparecida Discos Manicomio a mediados de los 90, algunos de ellos ni siquiera eran mayores de edad. De ahí que los asistentes al Vive Latino y los del Metropólitan nos hayamos desgañitado cantando sus canciones; pasaron muchas cosas.

“Como 20 años, nada más”, suspira Maurizio, “estábamos muy jóvenes, fue muy padre irnos a grabar a Los Ange- les. Todo era una aventura. Entonces nos gustaban Guns N’ Roses, Poison, ese tipo de bandas”.

Queda claro para quienes hayan escuchado Gran salto 1997-2014, la caja recopilatoria que Universal Music lanzó para calentar la euforia, que la transformación musical de la agrupación fue notable. Como cereza en el pastel están “Azul oscuro” y “Amanecer”, los dos temas incluidos, además del total de las grabaciones de Zurdok en su primera etapa, algunas maquetas y versiones alternas.

“¿Qué viene? ¡Quién sabe! Normalmente uno trata de imitar a su artista favorito y como no te sale, sale otra cosa. Yo quiero sonar como Elvis, pero como Elvis sólo hubo uno, pues suena a otra cosa”, explica Chetes.

ZurdokDisco

Si en alguna época componían principalmente él y Maurizio, ahora todos participan más. De hecho, es probable que David comience a cantar con mayor regularidad “y yo estoy tocando diez veces más en vivo, de lo que lo hacía al principio”, establece Cátsup, quien se refiere además a la diferencia entre lo que hace con sus proyectos Quiero Club y She’s a Tease.

“Es verdad que tengo una debilidad por la música electrónica bailable y la incorporo en esas bandas, pero también me gusta lo rocker, lo orgánico. Siempre fui muy fan del Tri, pero sobre todo soy fan de nosotros, de Zurdok”, comenta.

Hace calor afuera. Sin embargo, preferimos hacer las fotografías en la calle. Los cuatro integrantes formales de Zurdok bromean entre ellos como si otra vez tuvieran 15 años. Todo parece indicar que la química entre ellos fluirá a la perfección en lo que venga. A David le parece maravilloso que gracias a las redes sociales, pueda enterarse casi de inmediato de lo que la gente piensa de su música.

“Antes leías dos o tres reseñas y punto. No sabías qué onda, ahora la retroalimentación es inmediata”, expresa David. Pregunto si les gustaría tener contacto con Fernando Martz. Chetes concluye: “hay bandas que las metes al estudio y luego luego se pelean. Nosotros ya pasamos la prueba. ¿Comunicación con Fernando? Me agradaría, aunque el grupo no cambiaría el formato que tiene actualmente. No te voy a negar que cuando nos separamos hubo rencillas y diferencias, como en cualquier relación, pero hasta con ayuda de las entrevistas lo hemos superado, de tanto platicar. Las entre-
vistas nos han servido como terapia (risas)”.

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