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Probablemente estés trabajando demasiado. Descúbrelo

12/02/2015

De repente te has dado cuenta que tu vida social va de mínima a nula. En la semana, difícilmente haces algo diferente a tu recorrido casa-trabajo. Los fines de semana, los dedicas a “adelantar” cosas o “seguir otros proyectos”. La “cultura del éxito” nos ha envuelto a todos en una vorágine de labor imparable. Nuestras vidas se han reducido a nuestros proyectos laborales, sobre la promesa de un puesto o ingreso superior. Pero ¿no estarás trabajando demasiado? Checa estos cinco puntos y descúbrelo.

1. Glorificas tu falta de tiempo libre.

El peor engaño del capitalismo: hacerte creer que si no estás produciendo, no eres exitoso. Siempre que sientas la necesidad de decir que estás “ocupadísimo”, pregúntate a quién realmente beneficia eso.

2. Es el tope de tus prioridades.

Por encima de diversiones, relaciones personales, familia e hijos. Sabemos que hay proyectos seductores pero el trabajo es una parte de quién eres. No permitas que se convierta en tu primer amor. No te va a pagar bien, eso es seguro.

3. Utilizas el trabajo como distracción para no lidiar con otras cosas.

Usar el trabajo para no lidiar con la muerte de un ser querido o no enfrentar un divorcio, puede ser sano por un tiempo, pero tiene que terminar en algún momento. Al usar la chamba como muleta emocional, estás cayendo en una adicción, y aunque es socialmente aceptable, es tan peligrosa como cualquier otra.

4. El ocio te hace sentir improductivo.

¿Te has preguntado por qué un país con gente trabajadora como el nuestro, parece no avanzar? México es uno de los países más trabajadores del mundo, pero le hemos apostado tanto a esto, que hemos descuidado la creación y la inventiva.  Si solo tenemos labor y no ideas, nos estamos quedando atrás en el plano económico. Debemos recuperar el ocio, ese ocio constructivo de tener la mente relajada, no esa borrachera que necesitas para liberar el estrés de una semana brutal.

5. Tienes síndrome de abstinencia si no estás trabajando.

Este es el claro ejemplo de una adicción: eres incapaz  de dejar tu chamba de lado. Si pasas unas horas en una comida en domingo, y no puedes evitar scrolear tu correo de la chamba, posiblemente estemos hablando de una adicción.

Qué bien que seas un tipo ambicioso, pero siempre tómate el tiempo de preguntarte, ¿para qué estoy haciendo todo esto? Si tu meta es el dinero, piensa en el nivel de las ideas. Y si acaso es dejar un legado… también.  Tu inventiva te llevará lejos, y esa necesita distracción, paciencia, amor y sí, trabajo, pero un trabajo real productivo. En la arquitectura, la salud y la vida, el secreto está en el equilibrio. Búscalo.

 

 

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