Shanik Aspe

Con toda la sensualidad que posee al ser de la costa, Shanik está lista para echarse el mundo a su bolsillo. Es una mujer simpática y preparada, pero también lo suficientemente hermosa como para volverse uno de los rostros más memorables de la televisión.

Tiene un problema con los tacones: son su adicción. Si por ella fuera, los usaría todo el tiempo (y nosotros seríamos los más felices). Con ellos, dice, consigue uno de sus objetivos: “Me gusta verme sabrosa”, asegura la conductora de TV Azteca.

A pesar de que se mudó a la ciudad de México cuando tenía cuatro años, Shanik Aspe jamás olvida sus orígenes: “¡Costeñita soy! No muevo la panza, pero soy una digna representante del puerto”. Se refiere a Acapulco, lugar que la vio nacer y a donde acude cada vez que tiene la oportunidad, pues allá vuelve a sentirse libre.

La conductora vivió su niñez bajo el apodo de Vikinga, debido a su largo cabello rubio y anudado. Shanik recuerda que pasó años metida en la fiesta; entonces sólo imaginaba un futuro cantando. Después, trabajó como cantante de un bar, pero su cuerpo no aguantó los desvelos y mucho menos los reclamos de su madre, quien le canjeó su apoyo incondicional en la búsqueda de un sueño mayor, a cambio de la renuncia a ese oficio.

Todo le salió bastante bien, pues se dio el lujo de tomar unas vacaciones en su refugio favorito: Acapulco. Ahí, alguien la vio muy “sabrosa”, inscribiéndola en el certamen Nuestra Belleza del Estado. “No tengo la estatura para ese tipo de concursos”, reconoce. Y, efectivamente, ésa fue la razón por la que no pudo competir.

A pesar del aparente fracaso, en el proceso conoció a un productor de Televisa, quien le dio la oportunidad de incursionar en el programa Buenos Días Acapulco. Un año y medio como conductora en esa emisión fue suficiente para adquirir experiencia y regresar a la ciudad de México con nuevos bríos. TV Azteca la llamó como reportera de espectáculos, un trabajo extenuante sin horarios, en el que ella corría a todos lados a buscar ‘la nota’, con todo y tacones.

Shanik extrañaba que la consintieran, que la maquillaran y la trataran como cuando condujo en Acapulco aquel programa matutino. Sin embargo, descubrió que todo al final tiene su recompensa. Los sacrificios de un trabajo como reportera, al final, la enseñaron a redactar, hacer guiones, reportear y hacer entrevistas. “Entiendo (ahora) lo que hay detrás de un programa, no me asusta el chacaleo… todo esto te hace una persona más completa en este medio”, dice.

Actualmente es la titular del programa Hit M3 y co-conductora de Famosos en Jaque; pero lejos de sentirse afianzada, entiende su responsabilidad social y asegura que intenta hacerle pasar un momento grato al público, además de enviar mensajes positivos.

De esa manera se burla de los videos que aparecen de ella en Internet. Sin ningún empacho dice: “¡En YouTube hay muchos videos sabroseándome a todo lo que dan! Me descuido y, si enseño la tanga, la gente toma la imagen… la retarda, la repite y le pone música soft porn. ¡Toda una producción!”, dice en medio de una carcajada.

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