LOS GIGANTES DE RON MUECK

TAN GRANDES COMO LA ADMIRACIÓN QUE PROVOCAN, TAN SUBLIMES COMO LA PERFECCIÓN DEL CUERPO HUMANO, ASÍ SON LAS OBRAS DEL ESCULTOR HIPER-REALISTA QUE VUELVE A RECORDARNOS EL PEQUEÑO LUGAR QUE LOS HOMBRES OCUPAMOS EN EL UNIVERSO. 

 

Había un hombre viejo, regordete y desnudo sentado en un rincón de su estudio. Mientras tanto, Ron Mueck caminaba desesperado, dando vueltas, sin saber qué hacer. “No puedo trabajar con modelos vivos. Este hombre me intimida”, pensaba. En eso estaba cuando el viejo regordete y desnudo lo miró con muy mala cara… y Ron lo fotografió. Así nació, pues, la escultura Big Man, un pieza que, a pesar de que el sujeto está apocado en el piso, mide un metro ochenta y tres. Y con él, nació también la carrera de un escultor conmovedor, que hasta entonces había estado casi perdido en el laberinto de sus decisiones, ganándose la vida en el mundo de los efectos especiales para el cine y la televisión.

 

Ahora, cuando Mueck recuerda sus días como titiritero de Plaza Sésamo y el Show de los Muppets, ha de pensar en cuán lejos estaba de su presente de éxito como el escultor hiper-realista del mundo moderno.

 

Sus piezas son, al menos, inquietantes. “Nunca he podido pensar en personas de tamaño real. Además, ¿por qué habría de hacerlo, si personas de tamaño real uno puede encontrar en todas partes?”, dijo una vez, para explicar la razón por la que los personajes de sus obras son, sencillamente, gigantes. Un niño recién nacido que mide más de dos metros, una mujer embarazada de casi tres y un infante de cinco. La realidad de este australiano, nacido en 1958 y afincado en Los Ángeles está exacerbada, no sólo por el tamaño, sino por la lucidez extremadamente real de sus esculturas, que reproducen con escalofriante fidelidad los detalles del cuerpo humano. Usa siliconas, acrílicos, fibra de vidrio y cabello real para construir sus piezas. Esas mismas obras que, presentadas en la National Gallery de Londres, compartía muros con Rembrandt, Rafael y Rubens.

 

Lee la nota completa en nuestra edición impresa de marzo 2008.

 

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